Las variantes de color en antílopes africanos son naturales

En la reunión de trabajo acaecida en Sudáfrica el pasado 7 de mayo, en la cual estuvieron presentes el Departamento Nacional de Asuntos Medioambientales, la WRSA, la Asociación de Cazadores Sudafricanos, la Asociación de Cazadores Sudafricanos (PHASA), académicos y un alto número de propietarios de fincas de caza, se alcanzó el consenso en cuanto a las variantes de color de determinadas especies de antílopes africanos y sus cruces. Las variantes de color, excepto en los springboks, representan menos de un 1% de los individuos de cada especie.

Variantes de color
Las variantes de color son un hecho natural. Por ejemplo, el ñu dorado fue descrito por primera vez en el bloque de Tuli en 1930 y se le denominó vos wildebeest. O el impala negro, que se desarrolló de forma natural en el área de Limpopo. O el orix dorado, que históricamente se encontraba disperso por Namibia y de los cuales quedan en la actualidad unos 350 ejemplares distribuidos entre Sudáfrica y Namibia. O los springboks negros y los blancos, que llevan asimismo siglos entre nosotros.

Desde un punto de vista emocional, sin ninguna base científica al respecto, las variantes de color han sido erróneamente condenadas como una manipulación genética hecha por el hombre y consideradas como una amenaza a la biodiversidad.

Objetivamente y por el contrario, las variantes de color no han sido manipulaciones genéticas realizadas por la mano del hombre, y el creciente número de casos deriva de la crianza y reproducción de la línea de sangre de los escasos ejemplares que presentaban variantes de color.

El Departamento Nacional de Asuntos Medioambientales comisionó a la Autoridad Científica Nacional para establecer un estudio científico sobre el riesgo que las variantes de color pudieran presentar para la biodiversidad. La Autoridad Científica Nacional concluyó que no hay ninguna evidencia que constate el riesgo para la biodiversidad.

Debido a la escasez de estas variantes de color en muchas especies, el precio de estos animales es mucho mayor que aquellos que presentan coloraciones comunes. El principio económico de la oferta y la demanda en el mercado, con un suministro limitado, dictamina estos precios altos en las variantes de color hasta que la oferta y la demanda se equilibren.

Posición del colectivo
Desde el colectivo de cazadores sudafricanos se explica que rechanzan cualquier cruce de especies o subespecies, así como cualquier tipo de detrimento de las condiciones genéticas, tales como el albinismo, enanismo o mecanismo, los colores artificiales forzados como consecuencia de una mala praxis en la crianza, y en general cualquier práctica de manipulación genética intensiva que emplee técnicas para producir híbridos.

Este colectivo apoya en cambio las prácticas de cría y reproducción destinadas a proteger y reproducir de forma natural las variantes de color, que permite al mercado establecer de forma libre los precios y número de ejemplares que se requieran. Asimismo, cree que será el propio mercado quien rechace las posibles variantes de color artificiales.

Para asegurar la sostenibilidad de las variantes de color se espera que la diferencia de precio sea sustancial con respecto al color común, que el color no será un detrimento para las especies y que el color sea reproducible.

Los cazadores sudafricanos se han comprometido a continuar realizando estudios científicos en el futuro y a realizar sus mayores esfuerzos para informar de las prácticas de gestión que a tal efecto se realicen. Asimismo, permanecerá, de forma incondicional, comprometida con las prácticas de cría semiextensiva en Sudáfrica.

Asimismo, han insistido en que los compradores de animales con variantes de color deberán insistir en obtener del vendedor un certificado del ADN del animal, para confirmar la autenticidad y legalidad de dichas variantes.

Inseminación artificial, transferencias de embriones…
El colectivo allí presente decidió por unanimidad que, en interés de la biodiversidad y de la caza local e internacional, las técnicas tales como inseminación artificial, transferencia de embriones o la clonación en o de animales salvajes deberá estar reservada sólo para la preservación de especies en peligro, siempre bajo supervisión científica y sometida a la aprobación y permiso de la Dirección General del Departamento de Asuntos Medioambientales.

Para fines cinegéticos comerciales se rechazó firmemente la utilización de cualquiera de las técnicas de reproducción artificial mencionadas.

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