Del safari a la pared, como importar trofeos de caza.

Por Fernando Terán, director Departamento de Aduanas de ABQ

De todos son conocidas ‘las sorpresas’ inesperadas con las que se encuentra uno a la hora de importar y, sobre todo, recibir, nuestros trofeos de caza. En muchas ocasiones, y mucho más aún si no tenemos claros los conceptos más elementales sobre el tema, los ‘dolores de cabeza’ se pueden multiplicar, llegando al caso extremo de que se pierdan por el camino. Por eso, no están de más cuatro consejos, sencillos, elementales y, sobre todo, prácticos, que nos ayuden a evitar males mayores.

Todo cazador que haya disfrutado de un safari y quiera asegurarse de que sus trofeos llegan a su destino, debe comenzar por estar bien informado de la legislación vigente en materia de aduanas y de los requisitos legales necesarios para que la mercancía sea correctamente importada.
Desde que se caza una pieza hasta que el cazador la recibe pueden pasar un mínimo de seis meses, en los que contar con una empresa especializada en el transporte internacional que sea ágil y rápida a la hora de gestionar, puede ahorrar, además de tiempos de demora y costes, un conflicto con las autoridades aduaneras.

Convenio CITES
El primer paso es conocer la existencia del CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) o Convenio de Washington, que protege el comercio, la importación y la exportación de especies en peligro de extinción, rango en el que se suelen encontrar las piezas más deseadas en una buena jornada de caza.
Dicho Convenio, firmado en 1973, y ratificado por la mayor parte de los países, además de establecer la lista de animales protegidos, establece también la obligación de contar con los permisos especiales tanto de caza como de transporte. Todas las importaciones, exportaciones a terceros e introducciones de especies sujetas al Convenio han de estar autorizadas a través de un sistema de licencias. Por ejemplo, en el caso del leopardo, una de las especies con mayor nivel de protección, tan sólo se autoriza la caza de 150 ejemplares al año.
Para poder cazar e importar posteriormente el trofeo es necesario conocer si la especie está sujeta a CITES y si, además, está sometida a un cupo de caza, y ambos han de ser solicitados previamente.
El siguiente punto es elaborar una petición de PRECITES, que confirme todo lo anterior, y contar con un servicio veterinario, registrado por la Unión Europea, que cumpla con la normativa vigente en materia sanitaria y expida el certificado de pretaxidermia en el punto de origen, lo cual es imprescindible para el transporte del trofeo. Todos estos documentos deben de estar correctamente redactados y visados por la autoridad local, puesto que, en caso contrario, los trofeos quedarían en depósito hasta que el papeleo fuese resuelto. Debido a los cambios introducidos durante el último año en este campo, si se detectan irregularidades en los certificados, en la actualidad la aduana destruye la mercancía o bien la devuelve a su punto de origen, donde es tremendamente complejo subsanar dichos problemas, además de los gastos que todo ello ocasiona.

Valoración de aduanas
Aunque las empresas organizadoras se encargan cada vez más de proporcionar dicha información y gestionar la documentación necesaria, es aconsejable disponer de una asesoría previa, tanto para en materia de CITES como en lo relativo a cupos, que además resultará muy útil en la última barrera a sortear para conseguir que el trofeo llegue a casa: la valoración en aduanas.
La tasación de los trofeos para calcular el IVA que debe abonarse puede generar situaciones indeseadas, ya que es una estimación técnicamente compleja. Suelen surgir dudas a la hora de estimar qué gastos deben ser declarados para que el trofeo sea cotizado por las aduanas debido a la complejidad de la caza mayor y todos sus componentes legales: gestión de CITES, gastos de abate, pretaxidermia, transporte de la mercancía, desplazamiento de los cazadores… Una incorrecta valoración del trofeo puede provocar problemas a la hora de pasar aduanas y, puesto que por motivos sanitarios han de ser despachados en el PIF (Punto de Inspección Fronteriza) y no pueden pasar a otro tipo de almacén, es necesario agilizar los procesos.
Por último, hay un aspecto fundamental que los cazadores deben tener en cuenta: las aduanas españolas revisan el 100% de los trofeos y mercancías relacionadas con el sector. Por ello, todo el contenido de la caja transportada debe ser declarado y contar con toda la documentación en regla.
Por motivos legales, medioambientales y sanitarios dichos controles son realizados a conciencia por las autoridades, por lo que el mejor consejo para que los trofeos lleguen a su destino con garantía es dejarse aconsejar por los especialistas y jugar limpio con las aduanas.

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