Un venado de record, rececho en berrea

 

venado de récord

 

Las mediciones previas apuntan a uno de los mayores ejemplares de la especie.

Si dentro de unos tres meses la Junta Nacional de Homologación de Trofeos de Caza confirma los datos de la primera medición en verde y homologa este ejemplar de ciervo ibérico –abatido en Los Quintos de San Martín el pasado domingo 7 de octubre– estaremos, probablemente, ante uno de sus ejemplares más impresionantes. 

 

Los Quintos de San Martín

Por Guillermo Rowe

 

Tras muchas temporadas de berrea vividas, he tenido la oportunidad de participar en una que, casi seguro, quedará para la historia.

Me refiero a la recientemente vivida y saboreada en la emblemática finca Los Quintos de San Martín, en la extremeña provincia de Badajoz, en las cercanías de Zafra y del Parque Nacional de Monfrague. Todo un placer para los sentidos.

Esta señorial finca, de más de 8.000 hectáreas, cuenta con algo que en estos tiempos no es fácil de encontrar: algunos de los mejores venados de España, gestionados por unos grandes profesionales, a la vista de los resultados. 

El trabajo se demuestra andando. La palabrería, falsas esperanzas y promesas, se las lleva el viento. Una finca en la que la caza menor tiene más que su sitio y su razón de ser –con años en los que la perdiz roja alcanza cifras de 12.000 ejemplares, sin quedarse atrás los conejos, unos 10.000, y, lo más importante, quedando en el campo cantidades suficientes para temporadas venideras–. Como decimos, todo un ejemplo de gestión y conservación y, sin duda alguna, con un importantísimo esfuerzo, tanto humano como económico, para respaldar este consolidado proyecto.

 

El equipo

Antes de seguir, me gustaría rendir un homenaje público a sus trabajadores, los que hacen posible que todo esto sea una realidad, sobre todo a la guardería, formada por una cuadrilla de ‘locos’ de la gestión de la caza: Chaparro, José Luis, Gómez, Fernando, Álvaro, Salvador, Reyes, José Francisco, José Montero, Ángel, Sebastián, Emilio y Manolo. Y a Miguel Serrano, experto en los ojeos de perdiz autóctona, a la cabeza como guarda mayor. 

Una de las piezas clave de todo esto, la gestión sobre la caza mayor, la dirige con maestría Jesús Casanueva, uno de los mejores profesionales en la organización de monterías de este país, por no hablar de su nivel humano, que se sale de todos los límites. O David Serrano que, al margen de la caza, también tiene tiempo para coordinar y dirigir un equipo de cualificados profesionales que pastorean más de 6.000 cabezas de ganado ovino y mantienen con dicha materia prima una fábrica de quesos y tortas de la Serena con marca propia, denominada Flor de Rusal. 

En definitiva, un equipo envidiable en el que cualquier decisión se dialoga, teniendo en cuenta la palabra de cualquiera, sin distinción de cargo, y todo va en beneficio o en detrimento de todos. Y se muestran orgullosos de esta forma de vida, invitando a compartirla con ellos mismos con las puertas de sus corazones y de sus casas abiertas, a quien de buena fe tenga la suerte de toparse con ellos.

El equipo está dirigido por un representante de la propiedad, que gestiona este paraíso de la naturaleza y la caza que aún pervive en nuestro país.

 

Un homenaje

Allá por el mes de julio conseguí que me hiciesen sentir uno más en este grupo humano y, desde entonces, me cuesta trabajo ausentarme cada vez que por motivos laborales tengo que marchar de Los Quintos con rumbo a otras lugares. 

En los últimos estertores de este verano, en un año que, como todos sabemos, no ha sido el mejor año de comida en el campo, he podido disfrutar de una berrea excepcional, aprendiendo que, con una buena genética, una estricta selección, muchos mimos y  una alimentación equilibrada, se pueden conseguir hazañas como ésta: conseguir un venado único, un capricho al alcance de muy pocos cazadores.

Una de las cacerías que he podido compartir y disfrutar este año durante la berrea en Los Quintos de San Martín, fue la que realizamos con nuestro amigo Felipe Pardo, tan sólo 48 horas antes de que nos dejara para siempre. Todos quedamos desconcertados al conocer tan triste noticia, sucedida, como decimos, un par de días después de abatir el magnífico ejemplar que se puede ver en la fotografía adjunta que ilustra este artículo.

En nombre del propio Felipe, que en paz descanse, doy las gracias a todo el equipo de Los Quintos que, una vez más, estuvo a la altura de las circunstancias, y entre todos, por iniciativa de Felipe Pardo hijo, conseguimos hacer realidad el gran sueño de un gran cazador que se lo merecía todo. 

Felipe nos estará esperando en el puntal más alto de la sierra ya que allí hay un puesto muy especial que sólo él se merece.

No quisiera finalizar estas humildes líneas sin rendir un público homenaje y agradecer, de corazón, la labor de quienes ponen su patrimonio en manos de reconocidos profesionales del sector cinegético y luchan por la caza y el campo en su estado natural, peleando en su defensa contra viento y marea. 

¡Muchas felicidades! Con vuestra sabiduría, esfuerzo y trabajo nos habéis dado una alegría a todos los cazadores y amantes de la naturaleza. 

 

Sorpresa en berrea

Por Luis de la Torriente

 

Todo empezaba el pasado domingo 7 de octubre. A media tarde, mientras me encontraba jugando con mi hija de cuatro años, recibía una llamada que, por su contenido, puedo asegurar que era la única que podía alterar esos momentos de disfrute personal.

Al otro lado de la línea telefónica Guillermo Rowe, de Jóvenes Monteros, con una noticia que rompía nuestra planilla de la edición de noviembre de Caza y Safaris: se acababa de abatir un venado que, posiblemente, pudiera superar al actual récord de España de ciervo ibérico. Según sus emocionadas palabras, habían metido al animal entero, una vez eviscerado, en la cámara de congelación, pues querían que pudiéramos comprobar in situ las características al completo de este magnífico ejemplar y… nos estaban esperando.

Descolgué el teléfono y llamé a mi director para comentarle el asunto. Aún no habíamos recuperado las fuerzas del día anterior, tras la paliza que nos dimos en la Gran Gala de las Caracolas 2012, celebrada el sábado en Los Yébenes –cuyo reportaje pueden encontrar en estas mismas páginas–. 

Sin dudarlo un segundo, al cabo de unas horas salíamos hacia Extremadura, a unos 450 km de Madrid. Carretera y manta. ¡Qué largo es el camino y qué larga la espera! Las luces de los coches, que van pasando, el ruido del camión acelerando, los pueblos del camino aún durmiendo y… nosotros corriendo hacia la que podía ser una de las noticias de la temporada.

 

El monstruo

Llegamos a Los Quintos de San Martín a primeras horas de la mañana. No habían transcurrido ni 24 horas desde que fuera abatido y el recibimiento, con el que fuimos agasajados por Guillermo y Jesús Casanueva, no pudo ser más positivo: nos trasladamos directamente a la cámara frigorífica para ver de inmediato de qué estábamos hablado. Nada más abrirse las puertas de la cámara, nuestros miedos y dudas se disiparon. Nos quedamos estupefactos, que se dice. Teníamos ante nosotros un ejemplar de venado ibérico fuera de lo común. Durante dos minutos nos quedamos sin palabras, observando con deleite tan majestuoso ejemplar. Sin duda alguna, los grosores, hechuras y demás características de este animal eran de una calidad excepcional y sus posibles puntuaciones podían hacer soñar a cualquiera, sobre todo a su cazador…

Con la primera impresión grabada ya en nuestras retinas, y en nuestras cámaras, nos fuimos al campo a disfrutar de unos ibéricos y unos quesos de la propia finca, Flor de Rusal, que quitaban el sentido. Allí pudimos disfrutar de una conversación, de campo y sobre el campo, de la mano de Jesús Casanueva, Miguel y David Serrano, en quienes pudimos comprobar la pasión y conocimiento que sobre estos asuntos demostraban. 

El agasajo se extendió por un par de horas, pues era una auténtica delicia el escuchar, hablar y poder aprender de estos profesionales vocacionales, llenos de saber y de humildad, hombres de campo puros, cuajados, tan orgullosos e implicados en su trabajo. 

Durante la fugaz sobremesa –ya que todos estábamos ansiosos por realizar un buen testimonio gráfico del asunto que allí nos había llevado– nos relataron cómo se llevó a cabo la localización y el rececho del animal, así como todas las características del mismo, de su comportamiento en la berrea y de su vida previa. Y, ahora… se lo cuentan ellos mismos. 

 

 

¡Cazador encandilado!

Por Guillermo Rowe

 

En el mes de junio estuve en Los Quintos dando un paseo muy largo sin ver un sólo venado, como suele ocurrir en esta casa, ya que en 3.000 ha cerradas, sin ninguna malla por medio –zona de la finca destinada a cazar a rececho– hay censados no más de 60/65 venados y el mismo número de ciervas.

Fue tras tres largas horas dando vueltas cuando Jesús me dijo: «Creo que hay reses debajo de aquella encina». Me eché los prismáticos a la cara y tuve que frotarme los ojos más de tres veces para dar crédito a lo que estaba viendo… ¡Vaya aparato! 

Mi amigo Miguel Ángel Hernández, que me acompañaba, me miraba con cara de circunstancias, preguntándome: «¿Qué has visto, Guillermo, que te ha cambiado la cara…?».  Salió de dudas de inmediato cuando pudo mirar él mismo. 

Se hizo un profundo silencio a nuestro alrededor y Miguel, Jesús, David, Miguel Ángel y yo, simplemente ,vivimos unos momentos inolvidables, pues estábamos ante un venado que, sin atrevernos a decirlo muy alto, podía ser uno de los más grandes de España.

Ahí comenzó para mí la increíble historia de este venado, con varios cazadores de mi entorno, inmediatamente, detrás de él, rogándome para que les consiguiese un permiso e intentarlo, pues, como bien decía Miguel: «Hay cosas que si no se cuentan sería mejor que no ocurriesen».

Al cabo de unos días, me comentó Jesús Casanueva: «Mañana viene un señor, buen cliente de la casa, con el que queremos cazar un venado bueno». Y mientras daban una vuelta tratando de localizar uno de unas características concretas… se toparon con el ‘monstruo’. ¡Cazador encandilado! ¡Cualquiera le decía que no a don Juan…! Mientras dialogaban sobre el asunto, el venado se metió en el monte y quedaron en volver a intentarlo en otra ocasión.

Y llegó el gran día. Allí estábamos Jesús Casanueva, Salvador, Gómez, José Luis, Chaparro y yo, para estar atentos y pendientes de que todo saliese bien. 

Yo me encargaría del reportaje fotográfico, ya que, como me había dicho mi amigo Luis de la Torriente, de Caza y Safaris, hacía tiempo: «Guillermo, sabes que me encantaría estar contigo en todas las cacerías posibles, pero si en alguna de las que no puedo acompañarte ocurriese algo importante, por favor, plásmalo con tu cámara y me llamas». Y, tras contar con el apoyo de la propiedad, fue lo que hice.

Éste es el resultado. 

 

Un capricho de venado

Por Jesús Casanueva

 

La historia de este venado se remonta un poco al pasado. Pudo ser observado, con pausa y detenimiento por la propiedad hace algún tiempo, la friolera de seis años, y ya anticipó y presagió lo que podía ocurrir con él en un futuro no muy lejano, calificándolo entonces como un auténtico capricho de venado. 

 

El rececho

El rececho comenzó a las 08:45 horas, acercándonos los cazadores, don Juan Martín y su esposa, junto a la guardería, primero al cazadero, en coche, para luego registrar a pie los altos, vallejos y barrancos en los que el animal tenía su querencia –es norma de la casa la prohibición de tirar desde el coche, atendiendo las leyes primarias de la caza, por las que el animal ha de tener equitativamente sus oportunidades de escape–. 

Tras más de cuatro horas de intensa búsqueda, no vimos ni rastro del animal, decidiendo regresar a la estancia principal a reponer fuerzas con unos refrescos y algo de comer, para poder seguir afrontando la cacería a la tarde, una vez que el calor hubiera bajado algo, ya que las impropias temperaturas que sufríamos en estas fechas nos obligaban a hacerlo.

Se me ocurrió, mientras nos dirigíamos a este menester, tantear un pequeño riachuelo, cercano a nuestra posición, en el que, en varias ocasiones, me había encontrado a este ejemplar en los barros de sus orillas, buscando refresco y desparasitación. Era ya más de mediodía, sobre las 13:30, y nada más aproximarnos con sigilo, pero sin mucha esperanza –la verdad sea dicha– a las inmediaciones de este riachuelo, con bastante cañizo y junco en sus regatos, sentimos como un venado se levantaba, cargado por nuestro aire, y arrancaba a unos 120 metros de nuestra posición, elevada con respecto a su arranque. 

El animal rompió a carrera en sentido opuesto, semitransversal a nosotros, realizando una clásica, pero para él nefasta, parada de investigación del origen de dichos olores que el viento le ofrecía sin disimulo a su buen sentido olfativo. En esa paradita, a unos 170 metros, y ya con la certeza de que era el ejemplar que buscábamos, el animal recibía un tiro mortal de codillo y, tras una breve y última carrera vital, recibió un segundo disparo de remate, a una distancia final superior a los 200 metros.  El venado se desplomó muerto con gran alegría de los cazadores y de nosotros mismos.

 

Mayor de lo previsto

Rápidamente nos acercamos y, tengo que confesarlo, la primera impresión que nos dio a todos fue de que el venado tenía un trofeo mucho mayor de lo previsto, dándonos cuenta de inmediato de que estábamos ante un animal único, que se situaría entre los primeros de España, sin lugar a dudas.

Maravillados por la belleza del animal, decidimos traer la comida y la bebida al lugar del lance –paraje adehesado entre colinas, de una gran belleza como se puede ver en las fotografías–, honrando en presencia al venado caído a lo largo de toda la comida, durante la cual no parábamos de levantarnos a volver a mirar el trofeo conseguido. 

Inmediatamente telefoneé a la propiedad para comunicarles la caza de este ejemplar, quien nos transmitió su más sincera enhorabuena por el singular trofeo obtenido y su orgullo de que un venado de este porte y características, fruto del duro trabajo de tantos años previos, hubiera nacido, vivido y muerto en su finca. 

 

Descripción

Lo más bonito de todo este asunto es que se trata de un animal nacido y criado en esta finca. La estricta selección que mantenemos, comienza cada temporada en los meses de verano, julio y agosto, en los cuales capturamos a la mayor parte de gabatos de la finca y pesamos y descartamos aquellos que aún no hayan ganado los 50 kg de peso. Es uno de los criterios que empleamos y, a la vista de los resultados, creo que no nos equivocamos en mucho.

Este venado no se dejó ver mucho a lo largo de su vida, lo cuál no fue óbice para que pudiera ser ‘relativamente’ controlado. Cuando tenía tres años de edad era un animal que ya llamaba la atención por la largura de las puntas que presentaba su cornamenta, y nos hacía presagiar un buen futuro para el mismo. Se puede decir que se veía venir en lo que se iba a convertir cuando alcanzase su edad óptima.

Este año empezó su berrea de forma muy tardía y la mantuvo durante sólo 15 días, según pudimos comprobar, a pesar de lo cual ha dejado mucha simiente entre las ciervas de la finca. La berrea la realizaba en los altos de la finca, bajando a valles y riachuelos cercanos a últimas horas de la tarde. Tuvimos la suerte de encontrar uno de los desmogues del año anterior y el crecimiento que tuvo es absolutamente espectacular.

Le calculamos ente ocho y nueve años de vida en completa libertad y seguridad. Se trata de un venado de gran porte y tamaño, calculándole un peso cercano a los 180 kg. Dentadura aún en correcto estado de uso, aunque lógicamente, en retroceso. Extraordinario perlado en el trofeo, palma en ambas cuernas y bastante simetría. El color es de gran belleza.

 

Medición en verde

Pendiente de homologar y de ser medido de forma oficial, en verde, y a título informativo, podemos indicar que, según la documentación presentada ante la Comisión Regional de Homologación de Trofeos de Caza y Estadística Cinegética de la Junta de Extremadura, el trofeo presenta 26 puntas, con unas rosetas que arrojan un promedio superior a los 29 centímetros y con unas puntas centrales cercanas a los 50 centímetros. 

Sin género de dudas,son unas medidas realmente excepcionales que, insistimos que en verde, arrojan una puntuación superior a los 240 puntos, aunque lógicamente habrá que esperar el dictamen oficial de la JNHT y, si se confirmaran todos estos aspectos, estaríamos ante el nuevo récord de España, para orgullo y satisfacción de todo el sector cinegético. CyS

 

 

 

 

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