Bravía y zurita: las otras palomas

Paloma zurita.

Además de la paloma torcaz, en nuestras latitudes encontramos, principalmente, otras dos palomas: la zurita y la bravía salvaje. No podemos dejar de nombrar a esas dos maravillosas palomas endémicas de las islas Canarias occidentales y que están protegidas: la paloma rabiche (Columba junoniae) y la paloma turqué (Columba bollii).

Paloma zurita, a la derecha, con dos torcaces.

La discreta paloma zurita (Columba oenas), mucho menos abundante que la torcaz, pero no pocas veces asociada a ella, tanto en las poblaciones nidificantes como en las migratorias, no es raro ver a torcaces y zuritas posadas en la misma rama de un árbol. Liviana y de vuelo rápido, su tonalidad es grisácea, el pecho rosado, carece de manchas blancas y presenta dos características manchas verdes iridiscentes en los laterales de la parte alta del cuello, iris negro. No está presente en Canarias y es escasa en la cornisa cantábrica y suroeste peninsular y occidental en Baleares. Ojo, hay consultar las órdenes de media veda porque en esta época se puede cazar en pocas comunidades.

“La forma más típica de las paloma bravía doméstica es morfológicamente muy similar a la salvaje”.

La paloma bravía (Columba livia, subespecie livia en Península y Baleares y subespecie canariensis en Canarias) es el ancestro salvaje de la paloma doméstica, al ser la misma especie se hibridan, por lo que a veces es prácticamente imposible distinguir las silvestres de las cimarronas; además, la forma más típica de las domésticas es morfológicamente muy similar a la salvaje. La paloma que se utiliza en el tiro de pichón normalmente es la que morfológicamente es como la bravía silvestre, pero que en el tiro pichón se denomina como zurita: ¡más lío! En todo caso, su vuelo es rápido y directo.

“Las bravías silvestres son propias de acantilados costeros y fluviales y barrancos rocosos, lo realmente difícil es distinguir las poblaciones totalmente salvajes de las que no lo son”.

Algo más grande que la zurita, la bravía presenta unas características franjas negras en las alas y el obispillo es blanco, de plumaje, en general, gris pálido, con el pecho rosa grisáceo, también presenta las típicas manchas iridiscentes en la parte alta del cuello, iris naranja. La bravía está ampliamente representada tanto en la Península, como en Baleares y Canarias. Las silvestres son propias de acantilados costeros y fluviales y barrancos rocosos, lo realmente difícil es distinguir las poblaciones totalmente salvajes de las que no lo son.

Hay que consultar las órdenes de media veda porque no en todas las comunidades se puede cazar la bravía en este periodo.

Es cada vez más frecuente ver a alguna torcaz compartiendo césped o incluso alguna acera, fuente o monumento con la bravía, en todo caso siempre a ras suelo, ya que la zurita se suele posar en altura en paredes o grandes señales de tráfico con recovecos. Personalmente aún no las he visto juntas posadas en altura, hombre, sí, en la parte alta de algún monumento, pero para el caso es como si fuera el suelo.

Texto y fotografías: Adolfo Sanz

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