De rececho. Encadenando la suerte

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Nuestros sorteos tienen premio, ¡premio ‘gordo’! Por suscribirse a nuestra revista, Jesús Ruano ha cumplido su sueño de abatir el macho montés que pueden ver, y leer, en estas páginas. El próximo puede ser suyo…

La Suerte Encadenada

Nos decía Jesús Ruano, a quien su mujer había suscrito a nuestra querida Caza y Safaris hace ahora un año, tras más de 30 años de fidelidad mensual, que apenas le había tocado nada serio en un sorteo. Ya no lo puede decir. Y además de rebote, pues fue Carlota quien suscribía a su marido para evitarle su particular mensual deambular por los quioscos madrileños en busca de un ejemplar de nuestra revista. Al suscribirle, participaba automáticamente en el generoso sorteo que hacía Finca La Espadella, entre nuestros suscriptores, para poder recechar un gran macho montés del Maestrazgo. La suerte se iba encadenando.

Un sueño cumplido: rececho de macho montés (Capra pyrenaica hispanica)

Llegábamos un viernes por la noche a La Espadella, situada en el sureste del Maestrazgo, en la provincia de Castellón. La noche cerrada nos recibía y tras una reparadora cena, esperábamos al amanecer para poder ver dónde nos encontrábamos, pues la oscuridad nos impedía ya ver nada y ansiábamos ver qué parajes, montañas y animales nos aguardaban. Las conversaciones cinegéticas, calentados al fuego de la chimenea bajo el espectacular marco del salón de invitados de la finca se sucedieron y nos acostábamos bien pasada la medianoche al abrigo de sueños de la cacería que nos esperaba al día siguiente y que ya había comenzado.

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Territorio de caza

Finca La Espadella maneja y gestiona un territorio de un tamaño absolutamente apabullante, más de 80.000 hectáreas de puro abierto en el Maestrazgo más profundo. Cazadero prehistórico, tal y como podemos observar en las pinturas rupestres paleolíticas diseminadas por doquier.

Cazadero histórico y real, testigo del paso y de las batallas del Cid contra la taifa musulmana. Tierra de templarios. Cazadero con un escenario de una dureza y belleza indescriptibles.

Caza en abierto, salvaje, en estado puro, libre de cualquier manejo, salvo su control y gestión.

Primera Jornada

A lo largo del primer día buscamos de forma incansable un macho montés especial, recorriendo cerca de 300 Km. de carriles sin presencia humana alguna. No teníamos excesiva prisa, pues disponíamos de dos días para el intento, ni límite alguno de puntuación.

Durante la primera jornada, en la cual sólo paramos para comer en un pequeño establecimiento de montaña en la frontera de Teruel, cerca de 70 km de distancia de nuestro punto de partida inicial. Sabiamente guiados por Pablo, guarda mayor, oteamos querencias, farallones y cortados en busca de un buen trofeo. La primera mañana Jesús probó suerte con un bello ejemplar que localizábamos situado en un risco a más de 350 metros, utilizando para ello un calibre de 6.5 x 68, aunque el fuerte viento reinante, con gélidas rachas cercanas en algunos momentos a los 100 km/h, le hicieron marrar el tiro, alto por unos escasos centímetros, tras el cual el macho desapareció de nuestra vista transponiendo la cumbre y saltando entre los riscos como si fuera una autopista.

Por la tarde de esta primera jornada, y tras haber descartado a lo largo de ella numerosos ejemplares pues no eran el trofeo buscado, y ya con las últimas luces, Jesús intentaba una nueva entrada a un buen macho, similar al de la mañana, que solitario se perdía entre el infinito al descubrir nuestras intenciones. Por algo, los grandes machos viejos llegan a serlo. Ésa era la esencia del reto. La motivación para seguir.

Sobre las siete de la tarde terminábamos esta primera jornada, habiendo avistado muchos y buenos ejemplares, aunque ninguno era aún el trofeo que buscábamos. Desde una distancia de más de 96 km. de nuestro punto de partida a la mañana, iniciábamos el regreso sin divisar un coche o una luz durante gran parte del camino de regreso, de hora y media de duración a través de los sobrecogedores parajes de esta tierra, de una belleza que, una vez que la entiendes, te atrapa. Con una escasa, casi nula, densidad de población humana. Salpicada de masías abandonadas y castillos de tiempos y leyendas pasadas.

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Segunda jornada, terminando de encadenar la suerte

Dado el fuerte viento imperante al amanecer, y bajo la experiencia de José Luis y Pablo, en esta jornada cambiamos nuestro territorio de búsqueda, hacia un área situada más al suroeste, en una cordillera que presentaba numerosos circos y solanas resguardadas de la furia del viento. Era el terreno perfecto para localizar un gran macho. Había densidad. Nos dividimos en dos equipos, con el fin de poder analizar mayor terreno, comunicándonos bajo emisoras. Uno entraría por el norte y otro por el sur. Jesús, guiado por Pablo, encontraba finalmente a un gran macho que cumplía todas las expectativas en un pétreo farallón con el Mediterráneo como telón de fondo.

Con apoyo al borde del abismo, pues el macho se encontraba en un complicado ángulo vertical, encogido en una incómoda posición, Jesús esperó hasta que el viento le permitió un intento, enganchando al macho a unos 270 metros con un primer tiro, un codillo bajo, que le hizo daño pero no lo hizo caer de primeras, iniciando una última huída vital a través del pedrizal del farallón. Si cumbreaba el viso, las cosas se podrían complicar. Tras el tiro, la señal buena era que su carrera no era muy vertical, sino diagonal, y 200 metros antes de visear y perderse de nuestra vista, quizá para siempre, el macho acusó el tiro, buscando descanso y refugio tras un enebro.

Inmediatamente nos organizamos para ir a cobrar y rematar el macho intentando, dada la magnitud de los espacios, no perderlo de vista desde la posición inicial de tiro, en la montaña enfrentada, desde la cual sólo se le veía una cuerna a través de las ramas del arbusto, a más de 700m. en línea recta. Con un certero tiro de remate montero, pues el macho se levantó al sentir la cercanía de los cazadores y emprendió veloz huida, Jesús lograba finalmente hacerse con el precioso trofeo de diez años de edad que muestran las fotografías que acompañan a este artículo. Enhorabuena y gracias por leernos de forma tan entusiasta y fiel. Al final, la suerte se encadenó.

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Comarca de Morella, Maestrazgo

Finca La Espadella cuenta con tres exclusivos alojamientos distribuidos estratégicamente a lo largo de sus más de 80.000 hectáreas de gestión, en la cual los aprovechamientos cinegéticos son una de las piezas claves para el desarrollo de esta compañía, así como otros productos extraídos con mimo y cariño de esta dura tierra, como son la miel, el aceite de oliva o las trufas negras, auténtico manjar que tuvimos la ocasión de saborear de la mano de José Luis, nuestro anfitrión.

En un entorno de escasos kilómetros podremos disfrutar de maravillas paisajísticas, históricas y cinegéticas: el espectacular arte rupestre cinegético de las cuevas de Valltorta, con escenas de caza prehistóricas; el Mediterráneo más salvaje, con el Delta del Ebro cerca y espectaculares y kilométricas playas salvajes; el inhóspito y bello Maestrazgo, con la amurallada y castificada Morella a escasos kilómetros del exclusivo y discreto lodge de montaña principal que La Espadella pone a disposición de sus clientes.

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Por Luis de la Torriente

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