¡Menos lobos…! Situación actual de la especie en las CCAA

 

LOBOAntes de nada, y para que se entienda mejor lo que a continuación escribo, diré que estoy muy orgulloso de ser cazador, pensar como cazador y disfrutar del campo como cazador, además he cazado varios lobos, en España y en el extranjero. Mi primer lobo fue en Valladolid, en un ojeo de zorros organizado por unos amigos en el año 1984 y mi último lobo fue en Bulgaria en 2009; en ambos casos cazados en zonas rurales y exhibidos a la gente y, tanto en un sitio como otro, fui aplaudido por los habitantes locales.

En Valladolid me animaron a que lo enseñara en las plazas de los pueblos cercanos, donde los ganaderos, desde antiguo, solían pagar propinas al cazador.

En Bulgaria el guarda colocó el lobo en el capó de la pickup para que durante los 30 kilómetros, desde el cazadero hasta el hotel, la gente lo viera… y recuerdo como nos vitoreaban y nos mostraban signos de aprobación.Lobo

Mala convivencia

El pasado mes de abril asistí a un coloquio sobre la situación del lobo ibérico en España, organizado por la Fundación Amigos del Águila Imperial, con grandes intervenciones de ponentes, como Jaime Patiño, gestor de campo y sufridor de los ataques del lobo, y Luis Suárez, responsable de Biodiversidad Terrestre de WWF. En el turno de preguntas un propietario de campo pregunto a Suárez: «¿Cómo me convencería usted para que repoblara de lobos mi finca?». A lo que el representante de la organización ecologista no supo qué responder. Otra de las preguntas interesantes fue dirigida a Patiño: «¿Cuánto recibe de la Administración por los daños causados por los lobos?». La respuesta del propietario y ganadero fue demoledora: «¡Ni un euro! Los ridículos 180 euros que recibo por un animal, que vendo en 600 euros, son de un seguro, muy caro, que he contratado y pago de mi bolsillo, y que, por cierto, me suben por exceso de siniestralidad, ¡llevo más de 450 bajas demostradas!, (una pequeña franquicia de esos 180 euros los paga la Administración)».Daños por lobos

Esto me hizo recordar la mala convivencia que a lo largo de la historia han tenido el hombre y el lobo.

A lo largo del tiempo se han contado cuentos como sistema de enseñanza y el malo de muchos de ellos siempre ha sido el lobo, sirvan, como ejemplo, Caperucita Roja, Pedro y el Lobo, Los tres cerditos… Por lo que, desde niños, siempre se ha ido educando en el odio al lobo. En cuanto a la literatura adulta tenemos como ejemplo para personificar el mal al  temido, aunque sea en la ficción, hombre-lobo.

Y todo esto, ¿por qué?

El lobo (Canis lupus), como su nombre indica, es un cánido, al que no hay que confundir con el perro (Canis lupus familiaris) porque entre ambos existe una gran diferencia. Al primero es muy complicado domesticarlo y casi imposible que conviva con el ganado. El segundo convive y cuida perfectamente del resto de los animales que viven con nosotros e, incluso, daría su vida por salvar la nuestra.

El lobo es un depredador y se encuentra en una gran cantidad de ecosistemas. Este amplio hábitat refleja su adaptabilidad como especie, ya que puede vivir en desiertos, bosques, praderas y montañas. Su peso oscila entre los 35 y 70 kilos, y son capaces de recorrer una distancia de 40 kilómetros para obtener alimento y luego regresar a su lugar de dormida, al igual que, como medida de autoprotección, pueden no tocar al ganado doméstico en 20 kilómetros a la redonda de su encame.

Se alimentan principalmente de ungulados de tamaño medio/grande, como ovejas, cerdos, vacas, caballos, cabras, corzos, venados, gamos, muflones, rebecos, jabalíes… aunque si estos escasearan pueden comer roedores, gallinas y carroña. En esa carroña se revuelca para enmascarar su olor… y así puede expandir muchas enfermedades que vanamente se intentan erradicar de nuestros ganados, como la brucelosis, la tuberculosis o, mucho peor aún… la rabia. Se calcula que un lobo adulto necesita unos 2/3 kilos de carne diarios, pudiendo llegar a comer más de 10 kilos sí está hambriento.

Una de las grandes mentiras esgrimidas por sus defensores es que se limitan a las presas enfermas y débiles. ¡Esto es falso!, el lobo es oportunista y atacará lo primero que pueda, y se centrará en animales jóvenes, hembras preñadas o animales domésticos que estén más indefensos. El lobo mata, y su instinto le hará matar más de lo que necesita para alimentarse, y al día siguiente, si puede, volverá a matar.

A pesar de su aspecto flacucho y huidizo, su fuerza es prodigiosa y sus sentidos están desarrolladísimos. Es capaz de cazar en solitario o en manada, y cuando lo hace con otros es capaz de organizarse para que unos se dejen ver y empujar a las presas a un punto donde otros estarán esperando, ¡son capaces de ojear!

Los animales de montaña les temen tanto que si no tienen escapatoria prefieren suicidarse despeñándose antes que sufrir el ataque de un lobo.

Daños por Lobos

Regalo a Europa

La caza ha sido, tradicionalmente, el mejor medio de control de semejante carnívoro. Pero la Administración que padecemos ¡regaló la gestión de la caza a Europa! Está contemplado en la Directiva Habitats 92/43/CEE (Anexos II y IV) y en el Convenio de Berna, anexo II.

Desde Bruselas, incomprensiblemente, decidieron que el lobo se podía cazar al norte del Duero y se prohibió al sur de dicho río. Supongo que, desde allí, unos señores de ciudad que seguramente no conocen España y que no han pisado el campo en su vida, pensaron que la frontera del río Duero era infranqueable para los lobos.

Pero para que Europa modifique dicha limitación se tiene que reunir el Parlamento Europeo y votar esta cuestión, y por supuesto, olvidarse de la inmigración ilegal que padece el sur de Europa, la anexión de Crimea, los yihadistas, la deuda Griega o los otros muchos problemas que padece Europa. Es decir, no se modificará, ¡nunca!

Y, ¿qué hacen nuestras múltiples administraciones?

Situación actual

Lobo

Comunidades donde se caza el lobo por daños:

•Galicia: no es especie cinegética y se prohíbe su caza, excepto si hay daños, en cuyo caso se pueden autorizar esperas, ganchos o monterías.

•Cantabria: antes era especie cinegética y se podía cazar en cotos privados o deportivos durante las batidas al jabalí. Ahora «solo se podrá disparar al lobo cuando la Dirección Técnica lo considere oportuno».

•País Vasco: no es especie cinegética. En Álava y Vizcaya se contempla su caza sólo en lugares donde cause daños y en la modalidad que permitan las Diputaciones Forales.

•Asturias: no es especie cinegética y se hace control poblacional por los agentes de Medio Ambiente, pero como éstos eran incapaces de controlar la población de lobos, ahora se permite a los cazadores abatirlos en el transcurso de otra cacería, ¡pero no pueden quedarse con el trofeo!

Especie cinegética

Autonomías en las que sí es especie cinegética:

•La Rioja: de acuerdo a lo que establece el plan técnico de caza. También se autoriza por daños.

•Castilla y León: al norte del Duero en gancho, batida o espera. Pero, ¡cuidado, amigo!, con trampa… El periodo de caza es desde el primer domingo de septiembre hasta el tercer domingo de febrero, pero ni los municipios ni los cotos privados recibirán los precintos hasta bien avanzado el mes de noviembre, una vez que en las reservas (que dependen de la Administración) hayan completado y abatido su cupo, supongo que para que no tengan problemas al ser los únicos que ceban y sus clientes tengan más posibilidades. Es entonces cuando entregan los precintos al resto, limitando este periodo a unos tres meses.

Al sur del Duero niegan la mayor, y no reconocen los grandes problemas que sufren los ganaderos de Ávila y Segovia. Eso sí, han creado una ‘Patrulla Lobo’ para controlar a los lobos, permitiéndoles usar toda clase de herramientas prohibidas. ¡Increíble!

Una vez más tenemos una Administración europea, que ni sabe ni quiere saber. Una Administración española incompetente. Unas Administraciones autonómicas que van por libre… Los ganaderos sufriendo y alimentando a los lobos a costa de su patrimonio y bolsillo, unos que se autodenominan ecologistas forrándose y… los cazadores, la mejor herramienta para el control del número de estos depredadores, con las manos atadas y queriendo, que es lo más triste, aportar recursos económicos.

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¿Cuál es la utilidad del lobo? 

Las cosas han de servir para algo… o la vida les empuja a la decadencia y a la desaparición. Tengo claro que el toro bravo dejará de existir el día que se prohíban las corridas de toros.

En el caso del lobo, como cazador, en el amor a la naturaleza y a la caza en que me educaron mi mayores, quiero a la especie, y habría que contemplarlo como un recurso cinegético y económico más. Pero también tengo claro que hay lugares donde el lobo, no sólo no es necesario, sino que no debería existir. Se podrían crear espacios con lobos y espacios libres de lobos. Al igual que en las viviendas nadie quiere tener ni ratas ni cucarachas, hay que entender que en nuestros campos hay mucha gente que no quiere tener lobos que les arruinan masacrando sus recursos cinegéticos y ganaderos.

Entiendo que la responsable de los daños producidos por el lobo es la Administración, ya que es quien autoriza o no la caza de este depredador y el número, sin consultar a los ganaderos o a los propietarios de la zona. Me parece injusto que sean los ganaderos y propietarios los que tengan que alimentar a éstos, por lo que exijo que paguen los daños, incluido el lucro cesante, inmediatamente.

¿Qué pasará cuando los lobos ataquen a humanos?, como ya ha ocurrido en otros países…

 

Por Rodrigo Moreno, director de Cinegética  Fotografías L de la T y RoMo

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