Montería en Media Luna Sauceral

Si Saúl te llama tienes que ir. Segunda montería en el calendario montero de esta orgánica que nos llevó hasta tierras extremeñas. En los inicios de temporada muchas veces se nos acumulan y entre mezclan los compromisos, lugares, e incluso modalidades de caza muy diferentes. Tenía que elegir entre, fin de semana de corzos en Castilla y León, apertura de la menor en Madrid y Castilla la Mancha, y un par de monterías. Lo tenía claro, chaleco repleto de cartuchos e ilusiones y la perra con un brillo especial en los ojos. Pero en mi caso, el hombre propone y Saúl dispone, me llama Saúl Bravo esta semana y me comenta que la montería quedá el sábado 12 en la finca Media Luna y Sauceral en el término municipal de Alía, no me la puedo perder. Ajustamos diferencias y con lágrimas en los ojos cambio los cartuchos y la benelli por el 338, lo siento Adda le digo a mi perra, retrasamos una semana más la apertura, prometo compensarte.

Así con estas, nos plantamos a las 08:30h en el cruce de Castilblanco. La mañana despejada, el día promete ser bueno, con algo de calor para montear. La finca preciosa y la casa también. Unas buenas migas y café nos entretienen hasta el sorteo. Todo ello perfectamente orquestado por Saúl y Noemí, nueva temporada pero hay cosas que siguen igual de bien. El 10 del sopié. Sobre el plano no me disgusta, tengo algo de monte enfrente y una raña para que corran los venados a su gusto. En la finca hay buenos venados, muy buenos muflones y cochinos aunque como los puestos están para reses, se nos antoja tarea difícil.

Una vez en el puesto y antes de soltar, la tensión es máxima las reses comienzan a moverse buscando sus pasos, sus encames o buscando el mejor sitio donde esconderse sabiendo que después de muchos días, hoy toca montería!. Lo primero que aparecen por allí son dos ciervas, seguidas de una manada de 6/8 muflonas y dos muflones uno parece bueno pero van enmontados y no le vemos bien. Como estamos colocando los achiperres, las pepas nos ven y se llevan la manada de muflones sin poder tirar al jefe. Chicos silencio y quietecitos que esto va en serio y ¡estamos monteando!. Una vez colocados y nada más soltar por mi derecha vienen 6 venados todos machos y a cada cual más grande, vienen por la raña, a meterse en el monte, justo por donde está mi puesto, los dejo cumplir, el primero es el que mejor armado está, cuando están a media subida en el primer claro a unos 70/80 mts, un único disparo y cae el primero de la temporada, un precioso 14 puntas, sigo al quinteto restante y cuando me voy con el segundo venado, me quitan la idea de la cabeza mi amigo Pedro Galindo que me acompaña y mi secretario. Estamos empezando. Terminar el lance y comenzar la sucesión de carreras fue todo continuidad. Los perros cruzaban carreras con venados de muy buen porte, con muflonas, pepas y muflones pequeños. Había venados que en cualquier otra montería cuanto menos te lo piensas, pero la finca daba para más. Al rato, mismo lance que el primero, esta vez vienen dos venados por los mismos pasos que los anteriores, solo que en vez de subir con intención de trasponer, faldean y pasan a escasos 30 mts, el primer venado es grande pero con 12 puntas, oigo el “tírale” de ambos acompañantes, por mi cabeza pasan muchas cosas, entre otras que sería las segunda res y solo me quedaría una. Además solo coronaba doce candiles y no mejoraba la primera, ¡vamos que no estaba convencido!. Así con estas le lanzo el primer tiro, el venado que aprieta el paso, segunda detonación, apuntando un poco más, espero ver al venado por allí hecho un taco, pero todo lo contrario, tercera y hasta una cuarta bala y todo esto en menos de cinco segundos y en 50 mts. Y es que cuando no tiras convencido… pasan estas cosas. Risas y caras de asombro de secretario y acompañante, silencio. Allí nadie se atrevía a decir nada. Excepto yo. Pues creo que le he enganchado en el segundo. Los dos se miran y comentan que no han visto nada, te lo has comido con patatas, señalan. Se viene a mi mente lo que le dijo, un cazador a otro, que falló un venado a papote como yo. Y le dijo el que lo tiró.- “ ese venado va pinchado”, a lo cual el compañero replicó.- “ese venado lo que único que le pasa, es que tiene minismo”. ¿Minismo? Si, minismo, un huevo colgando y el otro lo mismo” pues eso, minismo tenía mi venado. A callar, tragar saliva e intentar asumir un fallo inexplicable. Continúan las carreras y el fallo en mi mente. Empiezan a llegar perros, y comienzo a escuchar a mi izquierda dentro del monte un nuevo tronchar de ramas y como carreras, pero siempre en el mismo sitio. Como estamos aireando a la mancha y ya habíamos cortado más de una carrera, al principio creo que son reses nuevas , pero siempre en el mismo sitio… y como de lucha, pero no se oía nada, ni perros, ni nada, sólo el rompido de las jaras. No puede ser otra cosa. Ahí está mi venado digo, le tienen agarrado los perros. Si puede ser asiente el secretario. Al rato bajan 3 perretes mordiendo el venado ya moribundo. Lo remato a cuchillo cuando ya no tenía fuerzas. Nueva carrera a la media hora que eran exactamente las 12:00h y rompe por el puesto otro precioso, altivo y elegante 14 puntas que da la talla, este sí, me digo y cuando me dispongo a encararme el rifle me gritan al alimón que no le tire, yo no salgo de mi asombro, vuelvo a mirar al venado y pienso que cuantas veces te pasa un venado de ese porte en una montería, pero cualquiera se atreve. El venado que se aleja, y con él mis ilusiones de completar mi cupo con un tridente de vértigo. Les pido explicaciones y me dicen que son las 12:00h, que queda mucha montería y que sino había venido a matar un buen muflón. La caza muchas veces son sensaciones. Les dije (pensando en equivocarme) que esa era la última res que el puesto daría de sí “con color a metal”. Hay veces que aciertas y otras que no. En mi caso, para mi pesar, acerté, si es verdad, que pasaron otros dos venados que estuve a un tris de tirar, pero que no mejoraban, ni a los dos primeros y mucho menos al que no tiré. Cuando ya habían pasado los perreros rompen por la raña otros dos venados que tiro a 200 metros y no toco y seguidamente pasa el típico venado pequeño de 12 puntas de las 15:00h de la tarde que completó el cupo. Anteriormente un navajerete escurridizo probó también el 338 y nos quedamos con él.

Enseguida casi sin tiempo de hacernos fotos, recogida a de las reses y a comer. Por el camino vamos parando en los puestos, parece que el siguiente está más contento que el anterior, ya se ven algunos buenos venados de 16, 17 e incluso 18 puntas y más de uno palmero. El tapete final corrobora las expectativas. Un total de 40 venados de los cuales hay 20 que no sabes con cual quedarte y resto ninguno pequeño, 6 muflones y 19 cochinos. Muy buena montería una vez más de Saúl Bravo y Noemí que tuvo todos los alicientes, cantidad, calidad y servicio. Como decía al principio si Saúl te llama, no puedes dejar de acudir.

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