Punto de Mira… Los tres mosqueteros

Uno, quien escribe, trata siempre que puede de no hablar en genérico. Admito que no me gusta nada. Supone, desde mi mesa, una falta absoluta de compromiso con usted, pues de mis reflexiones, lo lógico es que consiga sacarle jugo a la fruta; de otra forma, es sólo llenar papel.

Respeto el trabajo de quien lo hace así, pero mi obligación es que usted, tras leerme, sepa siempre algo más. Tanta excusa dada tiene un porqué y es que, en esta ocasión, abordaré un tema difícilmente asumible, desde la concreción, por lo extenso. Comenzamos una nueva temporada y no está de más darle un asalto a tres sistemas concretos, a tres posiciones distintas y válidas para acompañarnos colgados al hombro. 

Uno, quien escribe, trata siempre que puede de no hablar en genérico. Admito que no me gusta nada. Supone, desde mi mesa, una falta absoluta de compromiso con usted, pues de mis reflexiones, lo lógico es que consiga sacarle jugo a la fruta; de otra forma, es sólo llenar papel. Respeto el trabajo de quien lo hace así, pero mi obligación es que usted, tras leerme, sepa siempre algo más. Tanta excusa dada tiene un porqué y es que, en esta ocasión, abordaré un tema difícilmente asumible, desde la concreción, por lo extenso. Comenzamos una nueva temporada y no está de más darle un asalto a tres sistemas concretos, a tres posiciones distintas y válidas para acompañarnos colgados al hombro. 

Deja un comentario