El deporte de la caza. La eterna cuestión

En múltiples medios se pregunta habitualmente a los cazadores sobre el deporte de la caza y últimamente, sin preguntarlo, también responden algunos animalistas. Entre los cazadores hay opiniones de todo tipo y todas, generalmente, argumentadas. En el otro campo nos insultan directamente y no hace falta argumentar.

En algunos ámbitos, generalmente en los menos proclives a la actividad cinegética, se niega que la caza sea un deporte. Creo que para sustentar esa afirmación inicial y para juzgarla como deporte, o no, hay que conocer o desconocer, lo que es deporte, lo que es caza o lo que son ambas cosas.

La peor situación se produce cuando no hay buena intención. El espíritu deportivo que se mantiene en nuestros días y busca la mens sana in corpore sano (máxima acuñada de Juvenalia, los juegos instituidos por Nerón), algunos no quieren considerarlo para los cazadores. Siempre he dicho que malos tiempos corren para el cazador, cuando tenemos que demostrar lo evidente.

One Comment

  1. Soy cazador. De menor, haciendo ejercicio tras las patirrojas o las chochas, y de mayor, haciendo ejercicio recechando al corzo, o al venado. Incluso sin hacer ejercicio salvo para llegar al puesto en la montería. Para mí, ser cazador es más que una afición, es una forma de vida.

    Llamar deporte a la caza, es una perversión que no puedo permitir. En ningún deporte se fuma mientras se practica. Multitud de cazadores fuman mientras practican su afición. Eso es lo que es, una afición ancestral, que se practica desde hace siglos.

    El deporte implica competición, y yo no concibo salir al campo a competir con nadie, sino a colaborar con mis compañeros de caza. Entiendo que las Federaciones y otras organizaciones lo hayan querido convertir en deporte para justificar su existencia, pero al hacerlo, solo dan un argumento a los ámbitos que denigran nuestra afición.

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