En portada: facos, amor a primera vista

Si hay un animal que no necesita presentación para el cazador africanista este es el facóquero. Prácticamente no hay ningún cazador del viejo continente que haya visitado la tierra de la eterna sonrisa que no haya tenido algún tipo de experiencia con este duro adversario. La imagen de un viejo macho con sus imponentes colmillos quita el sueño al más pintado y frío de los aficionados, bien sea experimentado o nobel en el asunto. En uno de los diálogos de la película Raíces (1977), el famoso personaje Kunta Kinte comentaba que el coraje del hombre tenía que ser como el del faco, afirmando que estos nunca se rinden, siendo admirados por el verdadero cazador por su bravura.

Actualmente, no es nada sencillo tener la posibilidad de abatir un gran trofeo de este animal debido, entre otras cosas, a una mala gestión realizada por parte de orgánicos y propietarios en el ofrecimiento de safaris únicamente dirigidos a esta especie. Al igual que ocurre con el resto de la caza, una buena gestión de poblaciones será fundamental para podernos garantizar abatir un animal viejo que bien tenga cumplida su labor reproductora y nos pueda ofrecer unos colmillos imponentes y gastados, testigos de su afanosa vida.

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