Punto de mira: equipo para recechar rebecos

Me encanta cazar con amigos, parece que la jornada entonces cobra aún más sentido. La montaña y su rececho, con el sufrimiento que implica, crean lazos que perduran para siempre, posiblemente por ser testigos de un escenario donde el hombre es especialmente pequeño. Este último celo del rebeco me cogió en Amieva, en la cara sur de los Picos de Europa, acompañando a Moisés Camarero, un entusiasta de la alta montaña, enamorado de la especie, de las armas y de la cartuchería. Compartir, además de afición, un punto de vista tan concreto sobre esta caza y el mundo que nos ofrece, convirtió la jornada en un día muy agradable, dedicado tanto al rececho como a la conversación, sirviendo ahora de excusa para redactar estos breves apuntes sobre el equipo para el rebeco.

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