En el punto de mira. Mauser M-12 Max, haciendo futuro

Hablar de rifles de cerrojo es hablar de Mauser, una marca ligada a las armas que se vuelve historia cuando tratamos este sistema. El Olimpo lo alcanza con su acción 98, una genialidad que nos llega hasta hoy en día manteniendo la frescura que lo vio nacer. Su rigidez, sencillez y flexibilidad, le aúpan al instante al top de acciones en este sistema, convirtiéndose en referencia y base de desarrollo para el mundo de cerrojo.

Lejos de amilanarse ante tanto éxito, la marca sigue innovando, lanzando modelos que vienen a rellenar huecos ante la creciente demanda del sistema.

De esta forma, en la segunda mitad de la década de los sesenta aparece un nuevo modelo que vuelve a revolucionar el campo deportivo, el M-66. De él beben hoy algunos de los más reputados diseños, que no dejan en la mayoría de las ocasiones de ser una actualización de sus virtudes. Recién estrenado el nuevo siglo vuelve la casa alemana a sus raíces con el M-03, combinando clasicismo con algunas de las ventajas puestas en marcha con el 66, haciendo un rifle modular multicalibre extremadamente suave y con la calidad a la que la marca nos tiene acostumbrados.

Finalmente, el modelo que hoy viene a estas páginas, la última acción del alemán, la M-12, un paso hacia las nuevas tendencias, entrando con él en un segmento del mercado donde se exprime como en ningún otro la cantidad que pagamos y lo que recibimos por ello. En este caso tocaremos una de sus últimas versiones, el M-12 Max, culata tumbhole para aportar tendencia a un rifle que ni por un instante deja de ser todo un Mauser.

 

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