Caza chica: tú tienes la culpa

Las enfermedades y la pérdida de pureza genética, sumadas a la falta de gestión o de una gestión adecuada, son algunas de las principales causas por las que las poblaciones de conejo, liebre y perdiz han experimentado un grave descenso en los últimos años.

Esta grave situación está provocando una verdadera alarma social dentro del sector cinegético y conservacionista, que ve que las especies clave para la caza menor, y para numerosas especies protegidas en nuestro país, como el águila imperial o el lince ibérico, han caído en proporciones muy preocupantes y, en algunos casos, con una muy difícil recuperación. La demanda de unos planes de gestión adecuados a estas especies y a cada territorio podría ayudar a paliar esta gravísima situación.

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