En portada: corzos mil…

Una explosión de colores, olores y vida inunda ya nuestros campos, la primavera llega con su máximo esplendor y, con ella, se abre de nuevo un periodo de caza en el que la protagonista es una de las especies más emblemáticas, misteriosas y sorprendentes del monte ibérico: el corzo, el dichoso… duende del bosque.

Pasa el mes de marzo con prisa y todos los cazadores ansiamos ya la llegada de abril, el mes de los corzos, un mes en el que se abre la veda en una de las modalidades más apasionantes de la mayor para aquellos que la practican: el rececho.

Se trata de una práctica ancestral y selectiva que triunfa entre los que disfrutan de amaneceres y atardeceres primaverales tras las huellas de un pequeño cérvido que, atento a todo lo que pasa a su alrededor, esperará inquieto en una campera o bosquete la llegada del cazador que, en busca del lance soñado, tratará de abatir el mejor trofeo.

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