Trabajo quiere ‘cazar’ a los rehaleros

Manifestación Mérida rehalas

El Ministerio de Empleo quiere obligarles a que se adscriban al Régimen General de la Seguridad Social por la labor que ejercen en las monterías. Sin embargo, los propietarios de las rehalas (equipo formado por una veintena de perros para la montería) se niegan a tributar porque entienden que su actividad es solo deportiva, no laboral.

No se trata de un conflicto nuevo. Se viene gestando desde hace más de un año en Andalucía y Castilla-La Mancha. En nuestra región, la polémica estalló el 15 de enero de 2014, fecha en la que se produjeron las primeras inspecciones de fincas por parte de los inspectores de Trabajo. Durante toda la temporada cinegética, de octubre a febrero, se realizaron 42 inspecciones. Estos controles, a pesar de que todos fueron de carácter informativo, obligaron a suspender 18 monterías.

La lucha de los rehaleros

El presidente de la Asociación Española de Rehalas (AER), José Luis Domínguez, se muestra firme ante el conflicto: «O caemos o caen». Lamenta que las posturas no se hayan acercado a pesar de los intentos de su asociación por llegar a un acuerdo.

Domínguez afirma que el primer paso lo dieron ellos al mandar, el 5 de diciembre del pasado año, un escrito a la ministra de Empleo, Fátima Báñez, en el que se definía la práctica de los rehaleros como una actividad deportiva sin ánimo de lucro. Por tanto, nunca podrían ser considerados como profesionales, sino como deportistas aficionados.

Este segundo ‘portazo’ no consiguió frenar sus intenciones de encontrar una solución. La AER mandó, en marzo, un nuevo escrito a la ministra. A día de hoy no han recibido respuesta.

Ante la negativa de la Administración de dar marcha atrás en sus pretensiones, la AER aboga por no sacar ninguna licencia de rehala y le da de plazo hasta principios de temporada, en el mes de octubre. O «no se sacarán perros al monte».

Extremadura es una de las regiones que más sufriría con la desaparición de la caza de montería. Solo en la última temporada se contabilizaron 1.280 monterías en las que suelen participar una media de 10 o 12 rehalas. Actualmente, la región extremeña cuenta con alrededor de un millar de personas dedicadas a las rehalas.

El presidente de la Asociación Extremeña de Rehalas, Francisco Javier Mejías, cree que la posición de la Administración supone «un atropello» para el sector. Afirma que se están centrando en ellos porque «alguien les ha dicho que en la rehala hay dinero».

Mejías asegura que los ‘perreros’ extremeños comparten la intención de no cazar la próxima temporada ya que no van a cotizar «bajo ningún concepto». Admite que ningún rehalero podría hacer frente a una multa por parte de Trabajo, que va de los 3.000 a los 10.000 euros.

Además, insiste en la idea -al igual que Domínguez- de que con su labor no se gana apenas dinero, (entre 150 y 240 euros por montería), sino que «se hace por afición». Tampoco entiende que la Administración quiera contabilizarle como si esta actividad durase todo el año, cuando la temporada de caza es de seis meses. «Nos quieren desarmar con cualquier argumento para incluirnos dentro del régimen de la cotización», asegura. Lamenta, además, que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, que no tiene competencias en el mundo cinegético, vaya a «ser el culpable de cargarse las monterías», ya que ellos son «el alma mater» de las mismas.

Apoyos

La Asociación Extremeña de Rehalas no está sola. La Federación Extremeña de Caza ha mostrado desde un principio su apoyo al sector. Su presidente, José María Gallardo coincide con Mejías en la idea de que las intenciones del Ministerio de Empleo y Seguridad Social son «totalmente desproporcionadas» y no duda de que «se está cometiendo una injusticia».

Gallardo cree que este problema surge ahora porque las rehalas «son el último resquicio legal en donde les quedaba por meterse» por lo que el único objetivo de la Administración es «recaudar dinero sin conocimiento alguno». Además, lamenta que el problema se haya producido a nivel ministerial y no autonómico. En ese caso, «sería más sencillo solucionarlo».

El presidente de los cazadores se muestra más escéptico sobre la posibilidad de que los rehaleros decidan no cazar la próxima temporada. Cree que habrá gente que cumplirá con todos los requisitos que se les exijan. Respeta esa posición, aunque él aboga por «un abandono completo de la actividad» llegando, incluso, «a no dar ninguna montería».

Los organizadores de monterías son otros afectados en caso de no haber actividad cinegética. Antonio Bueno, dueño de la empresa Ibercaza/A.Bueno, se dedica a la montería comercial, sobre todo con extranjeros, actividad que supone unos gastos de entre 8.000 y 10.000 euros para personal, catering, alquiler de perros. Su opinión es contraria a la de los rehaleros. En esta polémica, Bueno cree que el Ministerio de Empleo y Seguridad Social tiene razón. Considera que esta norma traería consigo varios aspectos positivos. Uno, poder demostrar cuál es la aportación socioeconómica que aporta al sector la actividad cinegética; otro, estar protegidos ante cualquier accidente que pudiese producirse en una jornada de montería.

Bueno no comparte la idea de «actividad de ocio» a la que se aferran los rehaleros. Afirma que, hoy en día, «el 80 o 90% de las rehalas son de alquiler», por lo que reciben una compensación económica, lo cual les obliga a cumplir con la legislación vigente. Sin embargo, admite que la Administración es «demasiado tajante» en sus intenciones. A pesar de estar de acuerdo con dar de alta a todas las personas, cree que «se debería flexibilizar» para poder encontrar una solución que «aúne el criterio de ambas partes». Ofrece, como solución, la posibilidad de que se les dé de alta, únicamente, durante la época cinegética. Esta opción choca con la realidad de la norma porque la Administración pretende que estén dados de alta todo el año. En este punto, Bueno apoya a los rehaleros.

El pasado año, Antonio Bueno sufrió cuatro inspecciones en Badajoz, Cáceres, Córdoba y Ciudad Real. Varios inspectores de Trabajo le solicitaron las altas del personal de catering, personal de campo y rehalas. Sin embargo, afirma que en la temporada anterior «este tema estaba en stand by y había más inspecciones de carácter informativo que impositivo». Algo que, según él, cambiará por completo de cara a la nueva temporada.

Consecuencias de no cazar

El presidente de la Federación Extremeña de Caza, José María Gallardo, advierte de las consecuencias negativas que traería consigo no cazar este año. Por un lado, muchos cotos no podrían llevar a cabo una jornada de caza, lo que imposibilitaría la venta de las ‘manchas’. Esto supondría la paralización económica del sector de las monterías.

Otro de los problemas sería ganadero y biológico. Nuestra región es una de las comunidades que más tuberculosis tiene y la reducción de la cabaña cervuna es necesaria para el control de la enfermedad.

Gallardo advierte que «si este año no se caza en Extremadura, la cabaña ganadera de vacuno se vería afectada y los casos de tuberculosis aumentarían de manera alarmante, paralizando cualquier movimiento de ganado en la región». Gallardo afirma que se matan miles de reses al cabo del año. En caso de que se paralizase, se produciría una masificación de reses, lo cual traería consigo números accidentes de carretera.

Manifestaciones

Este conflicto, según José Luis Domínguez, no tiene fecha de caducidad. Los rehaleros pretenden «llegar hasta el final». Hasta ese momento, se está organizando movilizaciones a nivel nacional en contra de las inspecciones de Trabajo. Sevilla y Toledo han sido las dos primeras. Domínguez afirma que la celebrada en la ciudad hispalense el pasado 28 de junio «fue un éxito absoluto, aunque se la hayan pasado por el arco del triunfo». Por el contrario, la de Toledo, organizada para el mismo día, no consiguió congregar a demasiados manifestantes. «Estuvo floja», en palabras de José Luis Domínguez.

Aun así, el presidente de la Asociación Española de Rehalas admite que estas movilizaciones «les han escocido». Además, afirma que «están intentando, por otros medios, que los rehaleros se echen para atrás, pero no lo van a conseguir».

Mérida ha sido la siguiente parada. Ayer, la capital de Extremadura acogió la tercera manifestación de rehaleros, en la que participaron unas cuatrocientas personas.

Próximamente, se celebrará otra en Soria. Además, Domínguez adelanta que se está planificando una manifestación en Madrid para el 12 de septiembre si no se consigue llegar a un acuerdo.

Con acuerdo o sin él, la realidad es que la caza de montería peligra para la temporada 2014-2015.

Fuente: hoy.es/extremadura

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