La temporada de caza en Gran Canaria se complica tras encontrar perdices envenenadas

Fuente: laprovincia.es

El Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil investiga la supuesta muerte por envenenamiento de perdices rojas y de un ave rapaz que dos cazadores encontraron el pasado domingo en la cumbre de Gran Canaria.
Juan Manuel Ramírez y Luis Martín, cazadores inscritos en la Sociedad del Centro de Gran Canaria, se encontraron el pasado domingo cuatro perdices muertas y una aguililla, con síntomas de haber sido envenenadas y que, por su estado, debieron haber muerto el día anterior. Ambos se encontraban en el campo entrenando a sus perros pointer para iniciar la temporada para las especies de pluma el próximo domingo. Los dos cazadores se encontraban en la zona del Roque Bentayga, concretamente en un lugar conocido por La Higuerilla, cerca del antiguo colegio de Tejeda. Y allí sólo vieron muerte.
Juan Manuel Ramírez detalla: “Las cuatro perdices se encontraban juntas en un reducido espacio y poco más allá estaba la aguililla, que posiblemente había atacado a una de las perdices cuando se la encontró debilitada por los efectos del veneno”.
Este cazador se mostró indignado con lo que estaba presenciando. “Hay pocas especies este año y si encima las envenenan. Todos los esquemas se me vinieron abajo cuando vi los animalitos muertos, perdices del año pasado. Las recogimos y dimos parte al Seprona en San Mateo, porque cosas como éstas son un peligro para personas y animales”.
“Me han dicho que la Guardia Civil ya está investigando lo que ha sucedido. Alguien ha tenido que sembrar veneno para que esto ocurra y lo que más me preocupa es que se capture alguna pieza bajo los efectos del veneno y alguien de mi familia se vea afectado. Y eso me puede pasar a mí o a cualquiera”, comenta Juan Manuel Ramírez, preocupado al mismo tiempo por la escasez de piezas que hay cuando el próximo domingo se abre la temporada en Gran Canaria para la escopeta y las tres especies cinegéticas autorizadas: conejo, perdiz y paloma.
“Hay muy poca caza. Por la zona donde fuimos a entrenar con los perros no vimos ni siquiera palomas. El año pasado había más perdices y mi pensamiento es que ojalá no se abra la temporada para la escopeta. Me conformo sólo con entrenar aunque ya he pagado la licencia. Es mejor perder ese dinero que perderlo todo”, concluye Juan Manuel, que se considera “un cazador de toda la vida” y que, a sus 40 años, lleva los diez últimos dedicados a la caza de pluma. Ahora se encuentra preocupado y al tiempo indignado por culpa un veneno que desconoce quién ha sido el irresponsable que lo ha utilizado y con qué fines.

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