Tres ataques de jabalíes en una semana matan a 20 de corderos en Trujillo

Veinte corderos recién nacidos han sido devorados en solo una semana por los jabalíes en la zona de Trujillo. Esa es la denuncia que realizó ayer el propietario de la ganadería ‘Granda’, muy conocida en el ámbito nacional e internacional tras haber obtenido diversos reconocimientos. Su impulsor es Miguel Granda, quien cuenta con una importante explotación a 13 kilómetros de Trujillo, en la finca ‘Doña Catalina’, situada en la carretera de Monroy. Al ganadero le gusta su trabajo, pero no oculta que tiene que luchar a diario para mantenerse, una afirmación que tuvo ayer más vigencia que nunca ante la situación que le ha tocado vivir.

En una semana, su ganado ovino de raza merina, en plena paridera, ha sufrido tres ataques de jabalíes. El resultado ha sido la pérdida de 20 corderos recién nacidos. La última incursión tuvo lugar durante la noche del 27 de agosto, cuando murieron siete ejemplares. Ayer por la mañana aún eran visibles los restos de algunos de los animales.

Tanto Granda como el pastor de la finca han explicado a HOY que los jabalíes hacen mucho daño porque no solo matan para comer. De hecho, determinados corderos aparecieron «probados y dejados tranquilamente». Por esta razón, cree que el ataque lo realizaron unos pocos jabalíes. Su miedo es que pueda aparecer un grupo más numeroso, lo que provocaría un desastre mucho mayor. El responsable de la finca se muestra resignado porque este problema, por ahora, tiene difícil solución. Ha puesto todo tipo de medios materiales para intentar combatir los ataques, pero no lo ha conseguido. Cuenta con alambradas electrificadas y distintas barreras, además de un fuerte vallado.

Sin embargo, los jabalíes «tienen una habilidad prodigiosa» para superar esos obstáculos. Por la noche buscan agujeros, arroyos y los posibles fallos en las alambradas para adentrarse donde está el ganado para conseguir sus trofeos. «Todos los veranos tenemos problemas y ya se han denunciado ante la Junta de Extremadura», apunta. El problema es que en esa paridera los animales deben estar al aire libre para que no aparezcan enfermedades. Además, el pastor no puede estar día y noche vigilando, afirma.

No solo en su finca

Granda asegura que la aparición de jabalíes y otros animales de caza mayor en fincas dedicadas a la ganadería no es un problema exclusivo de su explotación. Insiste en que hay otros ganaderos de la zona que sufren este gran inconveniente.

Ante esta situación, los afectados suelen pedir permisos para matar a esos ‘cochinos’ salvajes con el fin de evitar este tipo de desastres. Pero las contestaciones oficiales se retrasan y Granda reconoce que una solución que dan las autoridades es que se convierta la finca en un coto de caza mayor para jabalíes. «Pero yo no puedo tener jabalíes en mi finca, ya que está dedicada a la ganadería, con una importante cría de ovino. Además, esas actividades son incompatibles».

Este ganadero plantea otra problemática. No ve mal que se hagan numerosos controles veterinarios para detectar y luchar contra enfermedades como la brucelosis y la tuberculosis. Sin embargo, muchas de esas patologías las transmiten animales como los jabalíes, venados y ciervos, que están junto a zonas ganaderas. Por ello, sugiere que se tomen medidas de larga duración. Cree que se deben delimitar las zonas de caza mayor con animales salvajes de los espacios de pastoreo. Añade que así piensan otros compañeros, con problemática es parecida.

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