La Junta Consultiva de la Reserva de Caza de Urbión conoce el nuevo modelo de gestión

Fuente: eleconomista.es

La Junta de Castilla y León presentó ayer a los miembros de la Junta Consultiva de la Reserva Regional de Caza de Urbión, el nuevo modelo de gestión en el que está trabajando la Dirección General del Medio Natural para las reservas regionales de caza y que busca la sostenibilidad económica en las reservas regionales de caza, como instrumento necesario que permita su mantenimiento.
En la reunión, que estuvo presidida por el delegado territorial de la Junta, Manuel López Represa, se ha informado a los representantes de los ayuntamientos afectados, de los propietarios y cazadores, sobre las principales premisas de esta propuesta para que éstas sean trasladadas al conjunto de los ayuntamientos que forman parte de la reserva y abrir un periodo en el que puedan realizarse aportaciones y sugerencias por las partes implicadas.
Estuvieron presentes en la reunión el coordinador de Servicios de la Dirección General del Medio Natural, Javier Muñoz, y el jefe de la Sección de Gestión Cinegética, Jesús Molina.
La Junta defiende que las reservas regionales de caza han sido un “éxito”, ya que “han mejorado notablemente” la calidad cinegética de sus terrenos, han generado puestos de trabajo, han ayudado al desarrollo rural de nuestros pueblos de montaña y, más allá, han supuesto “una mejora ambiental y socioeconómica global” en las comarcas donde se crearon.
No obstante, la Dirección General considera que de la actual configuración del modelo de gestión de las reservas regionales de caza se puede extraer una serie de conclusiones que hacen necesario un nuevo tipo de gestión, al entender que el actual modelo se ha vuelto insostenible, que es socialmente injusto, que da poca participación a los propietarios y que no optimiza la gestión.

Cambios
El cambio propuesto en el nuevo modelo, según ha informado a la Junta Consultiva (y por carta previa a todos los ayuntamientos y propietarios), debe basarse en el acuerdo entre los propietarios (tanto públicos como particulares) y la Junta de Castilla y León.
En caso de desacuerdo, los propietarios podrán proponer su salida del modelo, con la condición de que la retirada de algunos de ellos no comprometa la coherencia o integridad de la reserva ni condicione al resto de propietarios que quisieran continuar perteneciendo a la misma, y siempre que (individualmente o en asociación con propietarios limítrofes) titularicen una superficie suficiente para constituirse en cotos privados de caza.
Pertenecer a una reserva debe ser, en lo posible, una cuestión voluntaria, según han matizado las mismas fuentes, siempre que se respeten las decisiones mayoritarias y no se ponga en peligro la coherencia del propio sistema.
Las reservas se cogestionarán entre la Junta de Castilla y León y los propietarios y sobre la primera recaerá el peso de la gestión técnica, aportando sus técnicos, guardería y medios materiales actuales y, sobre los segundos, la gestión económica (enajenación del recurso, contratación de cierto personal, control de determinadas inversiones a efectuar, etcétera).
La Junta quiere apostar de este modo por el modelo de excelencia, para que las reservas regionales de caza sigan siendo una referencia de la “caza de calidad”.
Asimismo, la Junta pretende que se brinde la mejor atención al cazador, de manera que la caza en las reservas regionales de caza “sea sinónimo de excelencia turístico-cinegética”.

En Red
Además, se incluye el concepto de “red”, entendiendo que cada reserva tiene su propia personalidad, pero pertenece a la Red de Reservas Regionales de Caza, con una proyección internacional única y con imagen de marca de calidad.
También se incide en la diversificación, fomentando otras actividades complementarias a la caza (turismo en la berrea, turismo fotográfico de lobos, rebecos, turismo ornitológico, taxis de montaña, venta de carne de caza, etcétera), a través del apoyo a los propietarios y a las iniciativas que los yacimientos de empleo locales quieran plantear, y en la internacionalización, a través de la comercialización, sobre todo logrando llegar a los mercados internacionales de caza en países altamente exigentes de este recurso (Estados Unidos, Federación Rusa, China, Oriente Medio).
La Junta de Castilla y León seguiría asumiendo la titularidad cinegética y aportaría su personal propio (técnicos, celadores y agentes medioambientales) para la gestión técnica y la vigilancia.
Es decir, el nuevo modelo no supondría una merma de efectivos respecto al personal aportado por la administración autonómica.
Asumiría una parte de los gastos de gestión y responsabilidad patrimonial de la reserva, complementando las disponibilidades del Fondo de Gestión.
Los propietarios podrían organizarse mediante ‘asociaciones de propietarios’ con personalidad jurídica propia; adjudicarían toda la caza, con total autonomía; protagonizarían las acciones de diversificación de actividades relacionadas con la reserva (turismo de naturaleza); gestionarían total o parcialmente el Fondo de Gestión, etcétera.

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