El paraíso de la perdiz para los extranjeros

La tirada de perdiz es uno de los reclamos cinegéticos de las grandes fincas de la región, aunque abunden también otras especies que se pueden cazar en una cantidad de instalaciones que atraen ya a turistas extranjeros con elevado poder adquisitivo, que prolongan varios días su presencia en Castilla-La Mancha y que están dispuestos a pagar en torno a 3.000 euros por una cacería.

Una de estas grandes extensiones de terreno es la finca Ventosilla, en Toledo, gestionada por Antonio Cavero y Carlos López de Carrizosa (Cacerías Ventosilla), bisnietos del Duque de Santoña, que organizó precisamente en este lugar la primera cacería de perdices de España, en el año 1880, en colaboración con el rey Alfonso XII, amigo suyo. Actualmente, esta finca atrae a cazadores de 32 nacionales distintas, unos 1.500 al año. Llegan, sobre todo, de Estados Unidos, pero allí los cazadores también hablan con acento belga, inglés, francés, portugués y noruego, aunque tampoco es excepcional la presencia de brasileños, chilenos, neozelandeses, polacos rusos, finlandeses o, incluso, cataríes. Comercializan directamente sus servicios y están presentes en las 12 ferias más importantes del mundo. No obstante, lo importante es el boca a boca en «un circuito de personas de gran nivel», según Cavero. «Gracias a ello, hemos convertido Castilla-La Mancha en un referente mundial». De hecho, la suya es la empresa «de organización de cacerías más grande de España», con fincas en Guadalajara, Badajoz y Cádiz. En Ventosilla, las perdices son repobladas. «Seguimos unos criterios de absoluto purismo dentro de la superficialidad», señala, «por lo que buscamos una adaptación de la perdiz al medio natural durante el mayor tiempo posible». No obstante, en sus otras áreas, son perdices naturales. «En Castilla-La Mancha, desgraciadamente, es imposible hacerlo así porque la perdiz salvaje casi ha desaparecido por la transformación de la agricultura y la imposibilidad de controlar a los predadores, lo que hace que no haya suficiente densidad». En toda Castilla-La Mancha organizan unas 150 cacerías al año y seis monterías.

El éxito se debe a que se adecuan a lo que busca el cazador extranjero. Cavero señala que vienen atraídos «por la cacería única y tradicional de España y por el nivel de calidad, alojamiento y servicios que ofrecemos». Las fincas castellano-manchegas ofrecen «unas cacerías de calidad de perdiz, de ojeo, muy alta, lo que hace que sean consideradas y reconocidas a nivel mundial». En Ventosilla se ocupan de dar «un servicio de hostelería propio de un hotel de seis estrellas» y del transporte desde el aeropuerto de Madrid, a unos 100 kilómetros de distancia.

Otros, por su accesibilidad, cuentan incluso con aeródromo propio. Es el caso de la finca La Nava, en el término municipal de Castellar de Santiago, en Ciudad Real, donde disponen de una pista de aterrizaje llamada La Perdiz. Es la única finca con pista de aterrizaje que existe en la provincia tras el cierre de la actividad en La Calderera. Su principal servicio es el ojeo de perdiz, que atrae a cazadores de del centro de Europa, Estados Unidos y Sudamérica. Sólo admiten el aterrizaje de aviones con personas que haya contratado las cacerías. Se construyó hace doce años, y cuenta con una pista de asfalto de más de 1,5 kilómetro, donde pueden tomar tierra aviones ligeros con un máximo de 19 plazas.

La existencia de estas fincas suponen un gran potencial económico en la zona y actúan como un dinamizador del mundo rural. Ventosilla contrata diariamente a 70 personas, aunque según apunta Cavero, el día que se celebran dos cacerías, este número se duplica. «Si hay días en que damos dos cacerías en Toledo, una en Guadalajara y otra en Badajoz, doy de alta hasta a 280 personas», precisa.

Además, esta actividad coloca a la región en el mapa. «Por nuestras fincas, no sólo por la mía, sino por las de otras personas que gestionan también de forma muy eficiente, pasan las personalidades más trascendentales del mundo», sentencia Cavero. «Estamos atrayendo a Castilla-La Mancha a las personas con más talento y recursos que hay en el mundo desde el punto de vista financiero, empresarial, industrial…». De hecho, entre sus clientes hay «grandes corporaciones multinacionales». «Todos ellos», dice Cavero, «saben dónde está Ciudad Real».

Cavero, como presidente también de los empresarios cinegéticos de la región (Ademac), señala que «no ha habido apoyo de la Administración hasta ahora, que sí que lo estamos sintiendo», una tendencia que comenzó tímidamente a finales de la anterior legislatura. «Nosotros hemos conseguido 30 años de desarrollo de una industria de turismo potentísima en Castilla-La Mancha, que genera muchísimos puestos de trabajo», argumenta. En este sentido, afirma sentirse satisfecho del apoyo y que el «cambio de actitud» que se está empezando a notar en el apoyo a este tipo de turismo por parte de las administraciones públicas.

vía El paraíso de la perdiz para los extranjeros – La Tribuna de Talavera.

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