La ampliación de la caza de perdiz generará cerca de 10.000 jornales en CLM

Fuente: latribunadetalavera.es

Arranca la temporada de caza en Castilla-La Mancha con perspectivas económicas y cinegéticas peores que años anteriores. Las únicas alegrías que recibe el sector vienen de los cambios de reglamento de la Junta. Al igual que ocurrió el año pasado, de nuevo lo que tendrá más incidencia es la ampliación de días para la caza de perdiz roja en cotos intensivos, que es una de las modalidades singulares de la tierra y que además puede atraer a cazadores extranjeros que en sus países tienen una temporada más corta. Entre 50 y 60 cotos se podrán beneficiar de esta ampliación, tal y como indica el presidente de la Asociación de Propietarios Rurales para la Gestión Cinegética y Conservación del Medio Ambiente (Aproca), Luis Fernando Villanueva.

Este año se podrá cazar perdiz roja hasta el 28 de febrero (hace dos años terminaba el 8). Villanueva calcula que por cada día ampliado, los cotos pueden tener diez ojeadores, lo que se traduce en diez trabajadores. Multiplicando por el número de cotos y los 20 días de más, la cantidad de jornales que se han ganado con esta ampliación se acerca a los 10.000. Además este año, la veda de perdiz roja no se levanta el 8 de octubre, que es la fecha de la temporada de caza general, sino que se adelanta una semana. Villanueva reconoce que quizá este adelanto no se aproveche por la situación climatológica. «La mayoría de los cotos no van a cazar la primera semana de octubre», reconoció aludiendo a que el campo necesita cierto tiempo de descanso y que «sin agua la perdiz no tiene la misma facilidad para volar».
El presidente de la Federación regional de Caza, Juan de Dios García, también explica que «el campo está muy falto de agua» y que hay que esperar a que llueva más. «Hacemos la recomendación a todas las sociedades de que, como en años anteriores que se han dado estas circunstancias, vuelvan a demostrar su responsabilidad y retrasen la temporada en aquellos cotos que cacen perdiz de campo», expuso. García señaló que hace falta lluvia para que la perdiz roja coja fuerza.
Si ampliar los días de ojeo garantiza más jornales, hay otras novedades del reglamento que se notarán menos. Es lo que ocurre con la más polémica, la que permite esta temporada la caza de jabalí con lanza y a caballo. El presidente de Aproca cree que tendrá una incidencia mínima de alrededor del 0,5% de los cotos de la región. Aunque reconoce que está bien que esa modalidad se permita en los cotos que puedan practicarla, explica que las características de los terrenos castellanomanchegos no permiten ejercer esa modalidad en la mayoría de los casos.
Tampoco cree que se notará el hecho de que el muflón sea una especie cazable. «Antes no era una especie cazable, sino que era a extinguir y ahora los cotos que tengan muflón no tienen porque extinguirlos, sino que pueden gestionarlos», explica Villanueva. Avanza que el cambio vendría si en la nueva Ley de Caza se permitiera comercializar este especie, ya que eso permitirá introducir el muflón en cotos donde no hay ejemplares de este animal.

También en crisis. Al igual que ocurrio en temporadas pasadas, la crisis también está afectando a los contratos de empresas cinegéticas. «El tema económico está muy flojo», reconoce el presidente de la Federación regional de Caza. El de Aproca dice que influye mucho que «cada vez la sensación externa es de que la problemática económica es mayor y la caza no deja de ser una actividad de ocio». Luis Fernando Villanueva explica que la rentabilidad de los cotos de caza mayor es prácticamente nula. Argumenta que un coto de unas 500.000 hectáreas puede tener gastos de 50.000 euros, una cantidad muy difícil de recuperar.
«La gente está pensando en retrasar la actividad cinegética para el año que viene por si va mejor», añade el presidente de Aproca. Pero dejar un año en ‘barbecho’ tampoco es una opción fácil porque se podría producir un desequilibrio en el número de animales. «Todos los años tienes que cazar para mantener el control de las densidades de poblaciones y es algo que se tiene que hacer sí o sí», apunta.
Por si fuera poco, además de la crisis, la sequía también pasa factura a la temporada de caza. El presidente de la Federación regional de Caza comenta que la perdiz en este año «crío muy mal en líneas generales y el verano que hemos tenido tampoco ha ayudado en demasía». Juan de Dios García añade que la población de liebre es irregular, como casi todas las temporadas. Donde no habrá problemas de número de especies es en el conejo, que de forma periódica su población crece tanto que se convierte en plaga.
En caza mayor, la falta de lluvias afecta en cantidad y calidad a los ciervos, expone Luis Fernando Villanueva. «Tenemos una época de berrea que viene con bastante retraso y los cuernos -el trofeo- viene con bastante menos grosor y peso que otros años».

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