Baserritarras de Eibar piden una acción ‘urgente’ contra los jabalíes que dañan sus cultivos

Fuente: elcorreo.com

Baserritarras de Arrate piden una actuación «urgente» contra la población de jabalíes por los daños que están produciendo sobre sus cultivos y propiedades. La población de estos animales ha experimentado en los últimos años un notable crecimiento. Y eso bien lo saben los baserritarras eibarreses que están cansados de los daños que vienen produciendo sobre la agricultura. La política naturalista desarrollada ha permitido que esta especie, que hace no muchos años escaseaba en determinadas zonas de Gipuzkoa, se haya recuperado de una manera espectacular.

 

La maleza y la espesura que cubren estos bosques que muy pocos desbrozan constituyen un hábitat ideal para los cerdos salvajes, que además carecen de depredadores naturales. La progresiva desaparición de las labores forestales, que antes realizaban los baserritarras, ha dejado el camino libre a la multiplicación de los jabalíes. Estos, inevitablemente, acaban ocasionando daños en los cultivos y prados de los caseríos, y las reclamaciones y protestas de los baserritarras perjudicados desembocan generalmente en una cacería previamente autorizada por la Diputación, pero que carece de efectividad y protección final sobre las producciones en estos momentos.

Desprotección

Desde el caserío Barrundi, de Arrate Valle, cuyos productos se venden en la plaza del Rialto, ponían la voz en grito contra la desprotección con la que se ven envueltos por la presencia masiva de estos animales. «No podemos aguantar más. Toda la siembra de maíz y verduras se ve dañada en cuanto hacen presencia en nuestro huertos estos animales. Pasan su hocico por huertas, prados y plantaciones y no tenemos nada que hacer. En nuestro caserío, en los últimos meses nos habrán dañado cerca de 300 cebollas y 300 puerros. Hace unos años atacaron a nuestros perros».

 

Batidas sin efecto

El pasado mes de agosto, la institución foral encargó la realización de dos batidas en el entorno de los caseríos de Eibar, con el objetivo de controlar las poblaciones de jabalíes y prevenir futuros daños. Las dos batidas tuvieron lugar por los valles de Mandiola y Gorosta, sin que se consiguiera resultado alguno, por la propia dificultad de localización de los animales.

Estas acciones están encaminadas a reducir su población y evitar asentamiento de jabalíes en el entorno de los cultivos. En este capítulo, los baserritarras están molestos con la protección que las instituciones llevan a cabo sobre estos animales. «Las hembras no se pueden matar y los machos se los llevan en furgoneta a otros puntos. La población es tan considerable que si no se toman medidas van a acabar con todas nuestras producciones».

 

Población importante

Los jabalíes acostumbran a moverse de noche, lo que «hace muy difícil conseguir una protección efectiva de los cultivos, a pesar de los esfuerzos de agricultores y ganaderos». No obstante, desde el caserío Barrundi indicaban que «se decía que actuaban sólo por la noche, pero también durante el día. Hemos podido comprobar cómo se mueven con nuestros catalejos. Cuando cae la bellota es cuando salen a la búsqueda de alimento. Yo creo que a lo largo de la cantera de Málzaga existe una población importante de jabalíes con los que se debería actuar».

Otro baserritarra de Kortezubi, que vende en Eibar, señalaba que «en Bizkaia pagamos el seguro agrario y los guardias forestales han colocado trampas para cazar jabalíes. He podido ver cómo en la trampa caían una hembra, después varias crías y otros machos hasta un total de 15 víctimas. No obstante, estamos muy desamparados en este tema. Eso sí, los jabalíes no se atreven nunca con los invernaderos».

Lo cierto es que cada vez más animales dañan las cuidadas producciones de caseríos. Desde corzos, serpientes e incluso buitres han desarrollado comportamientos anómalos y han llegado a atacar las huertas, al ganado vivo, sobre todo a animales recién nacidos y débiles. A los baserritarras no les ha quedado más remedio que cercar sus producciones pero, así y todo, hasta los perros de protección se ven atacados e incluso algunos mueren en la persecución de las batidas organizadas.

 

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