Los paranys caen este año de 1.000 a 200 por el miedo al Código Penal

Fuente: levante-emv.com

El colectivo profesional de agentes medioamientales de la Generalitat Valenciana estima que el endurecimiento del Código Penal y las advertencias de la Unión Europea han tenido un efecto disuasorio y el número de paranys preparados para la caza en la provincia de Castellón ha descendido a alrededor de 200 frente a los 1.000 del año 2011 y los 3.000 de campañas anteriores.

 

Esta cifra supone un descenso del 500% (el número ha caído a una quinta parte) y ha sido valorada de forma positiva tanto por los agentes ambientales como por los colectivos ecologistas, aunque estos últimos advierten que hasta el último momento los cazadores pueden habilitar sus trampas y debe hacerse una vigilancia exhaustiva. De hecho, muchos son los que este año ni siquiera han podado el arbolado, aunque también son muchos quienes sí lo han hecho y se han limitado a no colocar la estructura de varas necesaria para poner a punto la trampa, una operación menor que se puede completar en un tiempo relativamente corto.
Mientras tanto, el posicionamiento oficial de la Asociación de Paranyers de Castelló (Apaval) recomienda también a sus asociados que este año se abstengan de cazar a la espera de una posible legalización del parany a través de un nuevo método adaptado de caza sin muerte respaldado por la Generalitat.
El colectivo ha asegurado públicamente que no quiere cazar hasta que no disponga de todas las autorizaciones e incluso llegó a advertir a sus asociados que expedientará e iniciará un procedimiento de expulsión de la asociación contra aquellos paranyers que sean sorprendidos cazando este año.
Pese a todo, el conflicto prosigue y los agentes medioambientales ya han comenzado las inspecciones de una campaña que, sobre el papel, arrancó el pasado 7 de octubre y no está exenta de polémica. Según fuentes de la propia Conselleria de Medio Ambiente, los protocolos oficiales trasladados a los agentes medioambientales exigen una fase previa de inspección disuasoria y una segunda de denuncia de la caza ilegal a partir del 7 de octubre.
La propia conselleria califica a los paranyers de furtivos en sus escritos y exige su persecución. Pese a ello, las mismas fuentes desvelan que un año más sigue sin habilitar los medios necesarios para que la persecución sea efectiva. Así, la orden interna de Conselleria pide a los agentes que persigan el parany limitándose a inspecciones diurnas, cuando la práctica totalidad de la actividad de caza se concentra en los horarios nocturnos, que en ocasiones se prolongan hasta la mañana.
Por su parte, el colectivo Apaval asume que los plazos burocráticos harán imposible que puedan cazar esta temporada incluso en el caso de que el Ministerio de Medio Ambiente y la Unión Europea aceptaran la legalización de la modalidad de caza con parany sin muerte.

Intento de legalización
La Conselleria de Medio Ambiente persigue por un lado el parany y por el otro sigue intentando legalizarlo y confía en recibir antes de dos meses una respuesta del Ministerio de Medio Ambiente respecto a su propuesta de Ley de Caza. Sin embargo, la propia consellera Isabel Bonig admitió que el Ministerio todavía no ha dado una respuesta favorable y ha exigido más documentación complementaria para asegurarse de que existen suficientes mecanismos de control y que se puede asegurar que los cazadores no ejecutan a los pájaros capturados y respetan los cupos.

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