La caza menor entra en escena en León

Tras un comienzo del otoño lluvioso y con temperaturas bajas, ha llegado por fin el buen tiempo que parece que se mantendrá en los próximos días. Según el calendario cinegético el próximo domingo, día 26, se abrirá la temporada de caza menor en la mayoría de los acotados de la provincia. El siguiente fin de semana, puente de Todos los Santos, será bien aprovechado para cazar por muchos aficionados que, residiendo fuera de los pueblos, aprovechan estas fechas tan señaladas para pasar unos días en sus localidades de origen. A lo largo de la temporada, que se prolongará hasta finales de enero, los jueves, sábados, domingos y festivos están señalados como los días hábiles de caza. No obstante son muchos los acotados que, con el fin de preservar la caza, reducen estos días a jueves y domingos, incluso solo los domingos. También puede reducirse el horario en el sentido de aprovechar únicamente la jornada matinal. El campo y el monte, para esta primera jornada, presentan un aspecto inmejorable, pues las pasadas lluvias y la ausencia de heladas nocturnas, han dejado el terreno verde pero perfectamente transitable tanto en los barbechos y eriales como en los sembrados que ya empiezan a reverdecer.

Las impresiones que se venían recogiendo durante la Media Veda parecen confirmarse. Podríamos encontrarnos ante un buen año de perdiz, con nutridos bandos que apenas han sufrido bajas. También parece un buen año para las rabonas. Hace unas semanas, en la Tierra de Campos palentina, un brote de tularemia hizo temer lo peor. Afortunadamente las lluvias, que han encharcado cunetas y desagües, han servido para cortar la proliferación del topillo campesino, principal agente difusor de esta enfermedad. Hace seis años el envenenamiento incontrolado de los topillos, afectó seriamente tanto a la perdiz como a la liebre y obligaron a vedar la caza de esta última, prohibición que se ha mantenido en muchos acotados hasta el pasado año. Los terrenos de media montaña con menos cultivos y mas monte bajo se vieron menos afectados, pues no se expandió el mortal veneno. En cuanto al conejo de monte parece definitivamente recuperado en amplias zonas, con mayores densidades en las cárcavas y zarzales que en el monte propiamente dicho.

Regular en la montaña

En los acotados de media montaña las previsiones son ligeramente inferiores tanto para la perdiz como para la liebre. Si se conservan todavía algunos bandos de palomas torcaces alimentándose de las abundantes bellotas y hayucos. En las monterías de jabalí que se están dando en estos días, con relativo éxito, se levantan con frecuencia bandos de perdices. El monte también se encuentra en buenas condiciones por las lluvias y habrá muchos cazadores que opten por las «rubias». El riesgo en estas zonas será la niebla que, en situaciones meteorológicas anticiclónicas, puede colarse durante la mañana. La escasa visibilidad resulta muy peligrosa en el monte e incrementa el riesgo de accidentes. La Ley de caza contempla estas situaciones prohibiendo el ejercicio de la misma mientras persista la niebla densa.

En estos primeros días los aficionados con buenas piernas consiguen perchas de varias perdices o el cupo de una a tres allí donde está establecido. Luego, con la llegada del invierno, cazar la perdiz en el monte se convierte en una tarea difícil pero, para entonces, ya habrán entrado las becadas y las monterías de jabalí estarán en pleno apogeo. Está claro que en las áreas de montaña la caza menor ha pasado en los últimos años a un segundo término, especialmente desde que se vedaron la «pardillas», pero en las primeras jornadas hay muchos aficionados que cazan perdices en compañía de su perro.

vía La caza menor entra en escena – Deportes – Diario de León.

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