El furtivismo supone una crisis para la conservación

Fuente: es.noticias.yahoo.com/blogs/apuntes-naturaleza

Una de las mayores amenazas para la conservación de la naturaleza es la caza furtiva. Este es un hecho que se conoce desde hace mucho, al que se ha intentado poner remedio y se sigue luchando contra él. En los bosques tropicales de África, en las selvas de Borneo y del Sudeste asiático y en América Latina se destinan muchos esfuerzos para erradicar estas prácticas. Pero hay al menos un lugar donde este tipo de comportamientos se siguen dando, generando un grave problema para la supervivencia de muchas especies, y donde no se pone suficiente atención.

 

Se trata de las sabanas africanas. Según un informe publicado por la organización Panthera, la caza furtiva y el comercio ilegal de animales salvajes está generando un problema mucho más grave de lo que se pensaba, y puede llevar a una verdadera crisis en la conservación.

El factor principal en todo este caso es que, hasta ahora, no se pensaba que este tipo de comportamientos fuesen tan comunes en las sabanas africanas. Mientras se ha prestado mucha atención a la caza furtiva en otras regiones de África, en las sabanas se consideraba que sólo se daba a pequeña escala, y que por tanto el impacto era menor.

Pero según se explica en el informe, estas prácticas son muy comunes en estos escosistemas. De hecho, la carne obtenida por estos medios supone la principal fuente de proteínas para las poblaciones locales. El peligro está en que estas prácticas no son sostenibles, ni por el volumen ni por los métodos empleados.

Para llevar a cabo sus capturas, los furtivos utilizan trampas fabricadas con alambre. Allí quedan enganchadas todo tipo de especies, muchas de ellas sin ningún interés para los cazadores. En muchos casos provocan heridas que no resultan mortales para el animal, pero que dificultan su vida y reducen su supervivencia.

El objetivo de informe no sólo es el de denunciar unas prácticas con un gran impacto sobre la fauna. También ofrece una serie de alternativas para facilitar el acceso a fuentes de alimento para las poblaciones locales, que sean respetuosas con las especies en peligro de extinción y se realicen de manera sostenible.

La primera propuesta que hacen en este sentido tiene que ver con los métodos de caza. La idea consiste en cambiar el material con el que se fabrican las trampas, volviendo a utilizar materiales tradicionales como las cuerdas. Para ello, proponen campañas de concienciación entre la población, y una supervisión por parte de las autoridades de la venta y utilización del alambre de espino. Esta acción se complementaría con una mayor dedicación por parte de las autoridades para controlar la caza furtiva.

Pero no sólo ofrecen alternativas e ideas de corto plazo. Proponen la creación de reservas naturales, alejadas de emplazamientos humanos, que sirvan como lugares de cría para la fauna salvaje. Y dado que la principal razón por la que los furtivos continúan con estas prácticas es la falta de recursos alimenticios, pretenden mejorar y complementar el acceso a otras fuentes de comida para las poblaciones locales.

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