Niebla, lluvia y humedad, las redes paradas y las palomas que se retrasan en Etxalar

Fuente: noticiasdenavarra.com

El resumen de Usategietako Igandea, el domingo de Palomeras de Etxalar, que es una de las fiestas más antiguas y tradicionales del calendario popular del País del Bidasoa, resultó uno de los más pobres de la historia: las redes quietas en Yarmendi, lluvia, humedad, la niebla dueña y señora del collado y, lógicamente, ninguna pasa de palomas arruinaron toda posibilidad de espectáculo.

 

La jornada fue de las más tristes que se recuerdan y, a efectos de capturas, palomeros y cazadores esperan a la mejoría del tiempo que se anuncia para comenzar la semana.

Los amigos de la montaña y de los antiguos usos y costumbres que se arriesgaron a subir a Yarmendi, en el entorno de Lizaieta, fueron contados. “Únicamente hemos podido hacer una visita guiada a las once, apenas ocho personas, porque los que esperaban han decidido marcharse”, explicó Laura Elizagoien, especialista que cumple diez años explicando la historia de Etxalar y de la caza. Y, en cuanto a palomas, “nada, ni ver”, afirmaba.

Los palomeros de las redes siguen con las 18 docenas y 8 palomas (en Etxalar, las capturas se cuentan por docenas) logradas hasta el fin de semana. Y el collado se vio más triste y solo que nunca en una fecha que es de las que van con color rojo desde hace décadas en el calendario de Etxalar.

En el pueblo ya fue otra cosa y en particular al atardecer, al regreso del Nafarroa Oinez, los jóvenes animaron la plaza y las calles y disfrutaron con la verbena amenizada por Gaubela y los actos organizados por la sociedad Altxata con la ayuda del grupo de danzas Andre Mari, entre otros una rifa en la que el primer premio eran doce palomas vivas, y también una cena para dos personas y una tienda de acampada.

La anual pasa de palomas, huyendo del invierno hacia el sur, se está retrasando, igual que en los últimos años, al decir de la mayoría de los cazadores de la cuenca del Bidasoa. “Antes, para la Pilarica ya se habían visto miles y ahora pasan cada vez más tarde”, comentan, de la misma forma que también opinan que ahora van más hacia el oeste y lo hacen por la costa. Un estudioso de la caza, que confiesa que “cada cazador es una opinión”, comenta que “la presión actual es infinitamente mayor que hace medio siglo, pero sí parece que pasan más tarde”.

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