Las altas temperaturas marcan el inicio de la caza menor

Las altas temperaturas marcaron la primera jornada de la temporada de caza menor el pasado domingo. Tanto a cazadores como a sus auxiliares el calor hizo mella, y la mayoría optó por acortar el primer día a pesar de las ansias de la noche antes por patear todo lo posible, lo que especies como la perdiz seguro que agradecieron.

Aunque aún queda mucho por delante, tras los resultados de esta primera jornada puede decirse que la ‘reina’ de la menor crió bien en general, con algún ejemplar menos de lo deseable, quizá consecuencia de la depredación, pero con bandos fijos en aquellos lugares que siempre fueron querencia de las ‘perdigochas’.

En las zonas más abruptas de la provincia el calor de esta primera jornada jugó a su favor, todo lo contrario que en los terrenos llanos, donde la sequedad del terreno facilitó a los cazadores darles alcance con mayor rapidez, casi sin darles tiempo a coger aire tras los primeros vuelos. En ambos casos, demostraron la fortaleza adquirida en unos meses muy propicios para su desarrollo, con lluvias y buenas temperaturas, por lo que los aficionados a su caza no lo tuvieron nada fácil.

En cuanto al conejo, lo que ya se preveía. Los rabicortos no levantan cabeza en la mayoría de los cotos salvo raras excepciones. Enfermedades como la hemorrágico vírica en la primavera y la mixomatosis en el inicio del otoño diezman sus poblaciones hasta el punto de que en cotos tradicionalmente conejeros apiolar una pareja se convierta en toda una proeza.

Hasta el momento apenas si se han detectado ejemplares con mixomatosis, lo cual sería una ventaja si no fuera porque ello sucede debido a la escasez de individuos en sus poblaciones, lo que dificulta la propagación de la enfermedad. También esto se debe a que vectores como moscas y mosquitos campean a sus anchas sin necesidad de introducirse en las madrigueras para resguardarse del frío y la lluvia.

La buena primavera ha facilitado que en aquellas zonas en las que vírica pasó de largo ahora presenten buenas poblaciones de ‘orejudos’, lo que agradecieron los aficionados a su caza.

Respecto a la liebre también se sabía de un año excepcional, así que donde no cumplió el conejo lo hizo la rabona, y con creces, pues las perchas de este lepórido resultaron cuantiosas y abundantes, tanto que muchos cazadores hubieron de acudir al coche a media mañana para descargar sus mochilas y no sucumbir al peso y al calor.

Y a todo esto se suman especias como la torcaz y la codorniz, cada vez con mayores índices de sedentarismo y que en muchos casos ayudaron a completar y a contabilizar buenas perchas en este primer día de ‘la general’, que no discurrió tan mal como parecía presentarse y que estuvo marcado por un tremendo calor.

Y hasta aquí todo bonito, aunque para mejor balance de lo que depara el campo es necesario esperar a la Navidad.

vía Las altas temperaturas marcan el inicio de la caza menor — Salamanca rtv al día: Toda la información de la provincia.

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