La perdiz levanta el vuelo

La favorable meteorología y la relativa abundancia de perdices han marcado el inicio de la temporada de caza menor que se abrió el pasado domingo día 26 de octubre. El campo no está húmedo, salvo a primera hora, debido al rocío de la mañana. En estas condiciones es factible perseguir la perdiz a rabo en los terrones, en las escasas «pajas» que aún quedan por levantar o en los sembrados de trigo y cebada que en los secanos ya empiezan a reverdecer.

El campo está precioso para cazar en mano, el buen tiempo acompaña y las perdices, al menos en estos primeros días, se dejan ver con cierta frecuencia. Las impresiones recogidas tras la primera jornada, bastante positivas en cuanto a la perdiz se refiere, se han visto confirmadas. Además, y entre las piezas cobradas, se aprecian de forma mayoritaria aves jóvenes, lo que permite afirmar que han criado bien. Esta impresión se produce algo menos en las campiñas y oteros, tradicionalmente perdiceros, que en la montaña, donde la presencia de bandos de entre ocho y doce perdices ha sido frecuente. La mayoría de acotados tienen establecidos cupos que van de una a tres perdices como máximo. Hay sin embargo acotados donde no existen cupos y es precisamente en éstos donde la responsabilidad del cazador será determinante. Con el campo en estas condiciones y el tiempo favorable, puede darse al traste en pocas jornadas con una temporada que, si se cuida y respeta a las «patirrojas» dará mucho juego y garantizará el futuro.

También, y en contra de lo que se temía, la liebre se ve con abundancia en estas dos primeras jornadas. Persiste, sin embargo, en muchos cazadores el temor a la tularemia. Incluso son varios los acotados en los que todavía permanece vedada. En todo caso, las liebres que se han visto gozan de perfecta salud a tenor de sus veloces carreras. El conejo de monte, otra de las piezas cinegéticas mas apreciadas, no ha sufrido el daño habitual de finales de verano pues éste ha sido especialmente suave y el comienzo del otoño se vio acompañado por las lluvias.

Sin ser una gran temporada, las bajas producidas por la mixomatosis y la hemorragia vírica no han sido determinantes y se ven bastantes conejos en aquellas zonas en las que no habían desaparecido. Sin grandes alardes puede hablarse de un buen año de conejos. Esta caza, especialmente divertida cuando se dispone de buenos perros, será sin duda la caza del futuro pues el roedor, extraordinariamente prolífico, empieza a ser una plaga en los campos de Toledo y Ciudad Real y se está recuperando en muchas zonas donde casi había desaparecido.

vía La perdiz levanta el vuelo – Deportes – Diario de León.

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