Silla abre la veda

Fuente: lasprovincias.es

Ya se ha abierto la veda de caza de aves acuáticas en el Parque Natural en Silla. Más de un centenar de cazadores desempolvaron sus escopetas para dar rienda suelta a esta actividad cinegética que sirve de control de la colonia de patos que habitan en el marjal. El tiempo se alió con las escopetas y las expectativas no defraudaron, a pesar de que una intensa niebla cubrió los arrozales durante cerca de dos horas entre las nueve y las once de la mañana. La cifra que se baraja en el propio vedat se sitúa entre las 800 y 900 piezas cazadas en esta primera jornada en los 23 puestos que conforman el coto.

 

Antes de que salga el sol, sobre las cinco de la mañana, se inicia la jornada del cazador. Es todo un ritual en el que nada puede quedar al azar. Los cartuchos, la escopeta y un ropaje adecuado componen todo su arsenal. Apenas el sol comienza a aparecer en el idílico paisaje de los campos de arroz, y después de un buen almuerzo en la caseta o el motor, suena en el vedat la carcasa que anuncia el momento de empezar a disparar. Allí, agazapados en una ‘bota’, un barril que se sitúa dentro del barrizal, esperan los cazadores el sobrevolar de los patos. A partir de las ocho, los estruendos rompen el silencio y se impone la ley del más fuerte.

Algunos puestos han tenido más suerte que otros. «La caza es una lotería», comenta Isidro, un aficionado en la casa del Figuero, el puesto que el ayuntamiento se queda todos los años para invitados y asociaciones locales. Y es que el precio de la subasta de los cotos de caza en Silla está en consonancia con la cantidad de patos que se caza, «aunque nunca se puede saber si en esta temporada vas a tener la misma suerte», explican los aficionados. En esta ocasión los más afortunados han sido los del puesto número 13 y la Lletra.

Los beneficios de la subasta de los puestos de caza van a parar íntegramente a sufragar los gastos de mantenimiento del vedat. «Siempre reinvertimos esa cantidad, que este año han sido 77.000 euros, en reparar caminos, acequias, tuberías, tareas de limpieza y a pagar los sueldos de los guardas», explica el alcalde de Silla, Serafín Simeón.

La mañana iba bien hasta que sobre las nueve de la mañana, «hemos visto como la niebla iba llegando desde el pueblo hasta aquí y ha habido momentos en que no veíamos nada. Se ha quedado todo en silencio», explican los cazadores. Aunque una vez se ha disipado, «la caza ha ido en aumento», aseguran.

A por las piezas ‘perxando’

Sobre la una del mediodía el ‘tir de la polletjà’, anunciaba a los cazadores que podían salir de sus botas a recoger las piezas abatidas. Una tarea que normalmente la hacen los barqueros ‘perxando’ sobre los campos inundados. Luego, la hora de la comida no se perdona. La tertulia alrededor de la mesa donde reposan los platos tradicionales valencianos por excelencia es sagrada para los cazadores. En la casa del Figuero este año, el alcalde de Silla, Serafín Simeón, compartía tertulia con su homólogo de Llíria, Manuel Izquierdo, y otros invitados. Apenas se esconde el sol, una nueva carcasa anuncia que la caza ha terminado hasta el próximo sábado.

Este ritual se repetirá durante ocho sábados seguidos, al igual que en los vedats de Sueca, Sollana y Cullera. El día 12 de enero se cerrará la veda y comenzará lo que se denomina la semana de cábilas. Será el momento en que los aficionados podrán disfrutar de este deporte sin descanso durante siete días.

 

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