Vecinos de Cañizo recuperan la caza en una zona vedada desde hace once años

Fuente: laopiniondezamora.es

Los tiros pueden sonar hoy de nuevo por unas dos mil hectáreas del término de Cañizo tras once años de silencio impuesto por el vedado de caza que pesó sobre la zona. Y es que el ejercicio de la caza en estos parajes fue suspendido hace más de dos lustros debido a los conflictos surgidos en el propio colectivos de cazadores a causa de la nula o total falta de transparencia de la gestión cinegética.

 

El silencio de las escopetas durante tanto tiempo mantiene en alto grado las ilusiones y existen expectativas de que hoy puede ser una jornada de satisfacciones y alegrías, incluso en perdiz, que es una especie que se echa de menos en prácticamente el resto de los acotados. Pero también está permitida la caza del jabalí y sobran convicciones de que hoy habrá suerte y podrá llevarse a casa uno o más marranos. «Es lo más probable», afirma el joven Julio Ignacio González, de 17 años, que nunca ha cazado en unos terrenos que todos coinciden en calificar «de muy buenos».

Además, los cazadores podrán disparar a los conejos, que aparecen abundantes, a las palomas torcaces que también se ven con cierta profusión y, aunque no tengan ninguna cazuela, a los zorros.

El nuevo coto cuenta con todas las formalidades administrativas superadas, según fuentes del colectivo, y comienza a funcionar con la denominación de Club Deportivo «Toldanos», y sin ánimo de lucro. El compromiso es el pago de seis euros por hectárea y los propietarios firmantes han cedido el uso de sus parcelas para el aprovechamiento cinegético por un periodo de quince años.

El nombre de «Toldanos» responde, según dicen, a que existió anteriormente un pueblo denominado Toldanos, del que únicamente quedan los vestigios de una torre.

Sin embargo, la renovación de la actividad cinegética surge de nuevo lastrada por las discrepancias y sin el consenso de todos los cazadores. Entre otras cuestiones porque algunos dicen desconocer el contenido de los estatutos que rigen el club deportivo y porque no están de acuerdo con los diferentes precios fijados para las tarjetas.

Quienes denuncian la nueva constitución anuncian «con recurrir a los tribunales si no se corrigen» las formas estiladas en un club Toldanos. Ponen de manifiesto que «no se sabe quién ha nombrado la actual Junta Directiva, quién ha elaborado los estatutos, quién ha puesto la cuota, quién ha establecido diferentes categorías y diferentes precios». Solicitan, además, «una reunión de los propietarios de terrenos y vecinos de la localidad de Cañizo para que haya buena armonía».

El pasado día 19 de octubre se celebró una Junta General, de carácter extraordinario, con Roberto Gómez como socio de honor, donde se acordaron, entre otros aspectos, los requisitos necesarios para ser socios, los comportamientos, las cuotas y lo tocante a infracciones y sanciones. Para poder ser sancionada una persona «deberán dar fe de los hechos culposos tres socios como mínimo». Quien no abone la cuota de una temporada deberá pagar el doble a la siguiente y será expulsado si no abona la cantidad adeudada.

Aquellas personas que compren una finca dentro de los límites del acotado, para poder ser admitidas como socios de número, «tendrán que pasar diez años, así como llevar diez años empadronados en el pueblo de Cañizo». No obstante, se precisa que «será examinado detenidamente caso por caso por si hubiera situaciones excepcionales que se pudieran tener en cuenta».

Para una mejor armonía entre los que cazan con arma y quienes lo hacen con perros, una zona próxima al pueblo queda reservada a los galgueros, que podrán así disfrutar de las carreras con sus animales. Los aficionados a la escopeta tienen campo en zonas forestadas y en zonas de pedriza, que resultan poco apetecibles para la caza con galgo «porque no se pueden ver las carreras», al decir de González.

Para la perdiz se ha puesto un cupo de dos ejemplares, pero para el resto de las especies no hay límite.

No obstante, no es la primera vez que los cazadores pisaran el campo, porque Cañizo cuenta con otras 2.000 hectáreas de terreno donde es posible la caza. Pero se trata de la superficie adscrita a la Reserva Regional de las Lagunas de Villafáfila «que es una llanura donde no hay nada». El nuevo coto pueden estrenarlo hoy medio centenar de cazadores.

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