La Comunitat lleva ocho años sin el examen que exige la ley para tener licencia de caza

Fuente: lasprovincias.es

 

«Requisitos generales para el ejercicio de la caza: tener superadas o convalidadas las correspondientes pruebas de aptitud». Así reza uno de los apartados de la Ley de Caza que regula esta actividad en la Comunitat Valenciana. Y hasta la fecha, es sólo papel mojado. Hoy es el octavo cumpleaños de esta norma autonómica y el examen del cazador, que sí funciona en otras comunidades autónomas, todavía no se ha puesto en marcha en tierras valencianas. Nuestros cazadores siguen obteniendo su licencia sin examinarse.

 

Otros aspectos importantes de la legislación, como la orden de la caza del jabalí, sí han sido desarrollados. Pero la Comunitat continúa sin estas pruebas de aptitud que, según la Federación de Caza, «serían la clave para una mejor formación de los aficionados».

El estancamiento de esta exigencia legal ya fue denunciado por LAS PROVINCIAS a principios del año pasado. Fuentes de la Generalitat explicaron entonces que la Ley de Caza «conlleva un desarrollo muy complejo», pero anunciaron que se iba a poner en marcha «un grupo de trabajo para ultimar el borrador sobre el examen». Al cabo de dos años de esta declaración de intenciones, el asunto no ha avanzado.

La razón que expone la Conselleria de Medio Ambiente es que su arranque está «en fase de espera». La Generalitat, detallaron, está ahora inmersa en conversaciones con otras autonomías para sumarse a la implantación de la licencia única de caza, una demanda histórica de los aficionados de toda España y que podría conllevar también la unificación del examen.

Aunque los permisos de armas para caza menor y mayor tienen validez en todo el país, las actuales competencias autonómicas han hecho que cada región de España regule la caza por su cuenta. Las licencias para ejercer esta actividad tienen también carácter regional y diferentes precios. De igual modo, regiones como Andalucía, Asturias, País Vasco, La Rioja o Canarias exigen el examen del cazador para poder obtener la licencia.

Y esto choca frontalmente con una característica propia de los aficionados a la caza: la movilidad. Si un aficionado valenciano quiere pasar una mañana en los montes de Cuenca precisa la licencia de caza de Castilla-La Mancha a no ser que quiera convertirse en un cazador furtivo.

La voluntad del Gobierno es implantar la licencia única de caza en España a fin de «facilitar los trámites a los cazadores, simplificar los procedimientos y fomentar el turismo cinegético, algo de lo que se beneficiarán las zonas rurales», ya que el sector genera 3.600 millones de euros anuales.Así lo anunció a principios de mes la secretaria ejecutiva de Agricultura y Medio Ambiente, María Luisa Soriano, tras reunirse con consejeros autonómicos de Agricultura y Medio Ambiente del PP. Según informó el partido, «se mostraron partidarios de estudiar soluciones técnicas y políticas que faciliten el proceso».

¿Cuándo llegará la licencia única? Según fuentes de la Generalitat, el asunto está aún «en pañales y en conversaciones». Sin embargo, el consejero de Medio Ambiente de Aragón, Modesto Lobón, aventuró hace pocos días que podría arrancar a principios de 2013. «Ya están de acuerdo ocho o diez comunidades autónomas». La Comunitat Valenciana es una de ellas.

 

«Dejadez administrativa»

La Federación de Caza de la Comunitat Valenciana ve «con esperanza» la implantación de la licencia única, pero no comprende «por qué se ha dejado en el tintero en todo este tiempo la aplicación del examen de cazador». Según Román Samper, técnico y portavoz de los cazadores valencianos, «la Federación ha mantenido muchas conversaciones con la Generalitat pidiendo que se pusiera en marcha. Incluso nos hemos ofrecido como órgano formativo y examinador».

En su opinión, se ha producido «una dejadez administrativa» con este aspecto. Ante la falta de una formación específica, el cazador de la Comunitat sigue haciéndose a sí mismo, con un aprendizaje basado en la experiencia familiar o en los conocimientos de los clubes de caza.

Desde la Federación estiman que el examen del caza «redundaría en una mayor seguridad» para una actividad que anualmente causa uno o dos muertos y deja una treintena de heridos en accidentes. Para paliar la ausencia de formación obligatoria, la agrupación ha puesto en marcha cursos que, según Samper, «tienen muy buena acogida».

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