Multan a siete cazadores por disparar en zonas protegidas de La Albufera

Fuente: albufera.com

Siete cazadores multados y diez identificados. Ese es el balance del pasado fin de semana de la Policía Local en la Albufera, dentro de las tareas de vigilancia con motivo de los días previos a las cábilas, las tradicionales jornadas anuales en el parque natural, cuando hay horario libre para las tiradas.

 

Eso sí, esta libertad no permite el disparo en las zonas protegidas, donde los agentes encontraron a los cazadores citados. De ahí las multas impuestas por la Patrulla Verde, la sección del Cuerpo municipal dedicada a cuestiones medioambientales.

Las sanciones serán tramitadas por la Generalitat, indicaron ayer fuentes cercanas al gobierno municipal. Los casos se produjeron el sábado y el domingo, antes de la celebración de las cábilas. Esta tradición supone el encuentro de grupos de cazadores en casetas, donde acuden a comer y descansar, mientras que por la noche se reparten entre los arrozales para tirar.

A las patrullas de la Policía Local se unen las de la Guardia Civil, a través del Seprona, así como los guardas forestales de la Generalitat y de la Oficina Devesa-Albufera. Otras prohibiciones se refieren a cazar en el mismo lago, así como en un perímetro de cien metros alrededor, lo que incluye las riberas de setos y cañaverales.

Junto a la Devesa, la zona conocida como Racó de l’Olla está prohibida también para los cazadores. El concejal de Pedanías, Vicent Aleixandre, estimó que al menos 300 escopetas se reparten en los campos a diario, entre las seis de la tarde y el amanecer del día siguiente. Aún así, en potencia hay más de 3.000 vecinos de los municipios ribereños que pueden participar en las tiradas.

Las reservas ambientales tienen como propósito evitar daños en las especies animales que viven en este hábitat, así como reducir al mínimo el pisoteo. El Racó de l’Olla es un lugar excepcional para la observación de aves. Fuentes del departamento dirigido por el concejal Miquel Domínguez informaron que este periodo terminará el día 21.

Las tareas de vigilancia se prolongan durante todo el año, especialmente en las zonas protegidas. El control de vertidos y escombreras es uno de los elementos que se tienen más en cuenta, así como la entrada en los caminos restringidos con cadenas.

El ayuntamiento ha renovado en los últimos años varios kilómetros de antiguas pistas asfaltadas, restos de la urbanización que se hizo en los años 70. Sirven para las patrullas de estos agentes, así como el acceso de los bomberos en caso de incendio forestal.

Por ese motivo, a lo largo de estas vías se reparte una red de hidrantes de agua de baja presión. Además de esa infraestructura, las patrullas cuentan con pequeños depósitos para apagar los conatos de incendio y evitar así que se propague el fuego. Quedará eliminar restos de la antigua urbanización en el entorno del lago artificial.

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