Animales sueltos provocaron 535 accidentes en vías de la provincia

Fuente: atlantico.net

 

La irrupción de animales silvestres o domésticos en los miles de kilómetros de la red carreteras, urbanas, interurbanas y pistas municipales que discurren por Galicia provocaron el pasado año unos 3.000 accidentes de tráfico. Y, aunque ninguno causó heridos graves, sí importantes daños materiales a lo que abría que añadir siempre el riesgo que entraña para la integridad de los conductores.

 

A nivel estatal, Galicia, con 3.108 accidentes, figura como la segunda comunidad después de Castilla y León con mayor incidencia de este tipo de siniestros, que se acrecientan con la llegada de la primavera por la mayor actividad de las distintas especies durante el amanecer y el ocaso.
Dentro de la comunidad, Lugo figura entre las provincias españolas con más problemas de seguridad vial atribuida a animales: 1.187 accidentes el pasado año, hecho al que no son ajenos sus 10.500 kilómetros de vías rurales que atraviesan zonas boscosas.
Las carreteras de la provincia de Pontevedra, tanto nacionales como comarcales y locales, son las menos afectadas de Galicia, probablemente por tratarse del territorio gallego más urbano y densamente poblado y por su menor extensión. Pese a ello, el pasado año hubo un total de 535 accidentes de tráfico provocados por la aparición de animales salvajes o domésticos. Destacan la fuerte presencia de jabalíes entre los primeros -su número crece en toda Galicia- y de caballos y vacas en el segundo caso, muy por encima del resto de la comunidad. El caso del ganado equino resulta singular por la proliferación en el entorno de Vigo, lo que ha dado lugar a graves problemas con heridos graves, incluso en las calles del extrarradio de la ciudad, como la avenida de Samil.
Para los responsables del mantenimiento viario de la Xunta, las causas que están detrás de esta repercusión están directamente relacionadas con el abandono del medio rural y las consecuencias derivadas de la fragmentación que provocan las nuevas infraestructuras en los hábitats naturales.
Jabalíes y corzos son los animales que más los provocan. El primero de ellos, por ejemplo, el 54 por ciento del total. La gran movilidad de este mamífero incide en su mayor presencia en las carreteras. ‘Una noche puedan caminar entre 40 y 50 kilómetros en busca de alimentos’, explica José Luis Leites, presidente de la Federación Galega de Caza en Ourense. Los incendios, la maleza y el abandono del rural están acercando las manadas a núcleos poblados, de ahí su frecuente aparición en carretera. En cuanto a los animales domésticos, son los perros los que mayor número de accidentes provocan (112 en Ourense), sobre todo lo abandonados a su suerte por sus dueños.

 

SOLUCIONES

La siniestralidad con animales, además, implica un problema añadido, su difícil solución, pese a que en los últimos años las distintas administraciones con competencia en la conservación de carreteras han mejorado los vallados perimetrales, la señalización específica, incrementando más pasos de fauna tanto superiores como inferiores. De hecho, el vallado, aunque es una de las medidas más eficaces, trasladan el problema a lugares en donde este se acaba. El ejemplo más representativo es la AG-53 (Ourense-Santiago), en donde hasta el propio presidente de la Xunta no se libró de un accidente cuando colisionó el coche en el que iba con un jabalí a finales de noviembre de 2011. En relación con las vías que por ley tienen que estar protegidas de las propiedades colindantes, los agentes de Tráfico creen que los cerramientos deberían estar enterrados a mayor profundidad ya que muchos animales excavan para traspasar la barrera.

Para Mercedes Fernández González, una de las portavoces del Colectivo de afectados por accidentes de tráfico en Galicia, el problema se solucionaría, sobre todo, con información. ‘Hemos recalcado por activa y por pasiva que nos estaríamos ahorrando muchos accidentes si en los paneles luminosos de las vías se alertarse, en ocasiones muy puntuales, en época de caza o durante el periodo de cría del jabalí o el corzo, del peligro que representa la presencia de animales sueltos en las calzadas’, asegura.

Para el jabalí son los meses de octubre a enero aquellos en los que ocurren más atropellos; para el corzo de abril a agosto y de noviembre a marzo para la mayoría de los domésticos.

Leites también apunta a la necesidad de que los siniestros con animales deberían estar cubiertos por todos los seguros del automóvil ya que las sociedades de cazadores, a través de sus pólizas de responsabilidad civil, sólo se hacen responsables en los días hábiles de caza’.

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