Escopetas caídas durante dos años

Fuente: laopiniondezamora.es

 

Dos años sin cazar. Esa es la propuesta que expertos y responsables de cotos y sociedades cinegéticas de la provincia quieren que salga adelante. La iniciativa surge del malestar que existe en el sector por el pago de los daños causados por la fauna silvestre, principalmente accidentes de tráfico, que está llevando a muchos colectivos a la ruina. La protesta, según el colectivo, sacaría a la luz la labor que cumplen los aficionados a la escopeta: control de la fauna silvestre y mejora de las especies; amén de los ingresos que suponen para todos los establecimientos ligados con el sector, la Administración y los propietarios de terrenos. Basta ya de aguantar, de ser el eslabón más débil. Es tiempo de poner las cosas en su sitio, denuncian.

 

 

La iniciativa la lanzó Bonifacio Pedraz, del coto de Valdunquillo, en el debate propiciado por la mesa redonda sobre la responsabilidad en los accidentes de tráfico provocados por fauna silvestre cinegética, celebrada el pasado domingo en el marco de la IV Feria de Caza y Pesca, organizada por el Ayuntamiento de Benavente. Dos años de huelga de escopetas, un bienio sin cazar en la provincia, un «puñetazo en la mesa» para demostrar el «malestar» de un colectivo «harto de ser el eslabón más débil de la cadena», en palabras del delegado territorial en Zamora de la Federación de Caza de Castilla y León, José A. Prada.

La propuesta fue muy bien acogida por representantes de sociedades cinegéticas y expertos en la materia. Tanto, que decidieron hacerla suya y resumir así un amplio debate en el que también estuvo presente el Jefe de la Sección de Vida Silvestre de la Junta, Pedro Luis Ramos Bueno.

La iniciativa de Pedraz tiene como objetivo lanzar un órdago a la sociedad. «Basta ya de debates, basta ya de ser víctimas permanentes, vamos a demostrar que no somos los malos de la película, vamos a decir a todos aquellos que nos critican que nosotros cumplimos una función social de primer orden y que somos quienes controlamos la fauna salvaje y evitamos muchos más daños. Si en dos años no salimos a cazar, vamos a ver qué ocurre».

La protesta, que aún está en mantillas y que, de concretarse, tendría que ser consensuada por muchos colectivos, tendría como objetivo claro «evidenciar que sin cazadores habría muchos más accidentes de tráfico, muchos más daños en los terrenos y muchas más enfermedades entre los animales».

Como objetivo «dejar de pagar los cotos, no pagar las tasas a la Administración y tampoco abonar las indemnizaciones correspondientes por los daños causados por la fauna». Los cazadores creen que «la hostelería también se resentiría, lo mismo que las armerías y comercios ligados al sector, las pérdidas serían importantes».

El aldabonazo llega cuando el colectivo de cazadores está ya harto de «aguantar envites de unos y de otros» y cuando decenas de cotos de la provincia «están a punto de cerrar porque no pueden pagar los seguros o porque no encuentran compañías que se hagan cargo de los daños; es el momento de dejar de llorar y de luchar por nuestros derechos».

La propuesta de Bonifacio Pedraz llegó al final de un debate que volvió a poner sobre la mesa el malestar de un colectivo que se considera «ninguneado» y «satanizado» por la sociedad.

Pedro Luis Ramos Bueno, jefe de la Sección de Vida Silvestre de la Junta de Castilla y León en Zamora, resaltó el cambio que se está produciendo en la mayoría de los 550 cotos de la provincia, que están pasando a tener la caza mayor como principal actividad en perjuicio de la menor. Esto significa un mayor riesgo de accidentes y, por tanto, también un incremento considerable de las indemnizaciones. De los 6.609 accidentes de tráfico provocados por fauna silvestre en 2012 en Castilla y León, 700 ocurrieron en las carreteras de la provincia de Zamora, «más de dos siniestros de media al día», remarcó el representante de la Administración regional, quien tras aclarar que en 2005 cambió la normativa, destacó que la propia Junta se ve muy perjudicada por la situación ya que es responsable de la Sierra de la Culebra, un espacio protegido con una gran densidad de fauna salvaje.

Para Felipe Vegue Contreras, del gabinete de prensa de la Federación de Caza de Castilla y León y vicepresidente de la Federación Española de Realas, son los cazadores quienes «pagan el pato» y a quienes se culpabiliza de la situación, cuando la sociedad tendría que hacer un ejercicio de responsabilidad. En la misma línea se manifestó, Miguel Ángel Moreno, asesor jurídico de la Federación de Caza, quien resaltó que el legislador nacional lo que pretende es buscar responsables y lo hace «por culpa o acción directa».

Por su parte, José Antonio Prada, delegado provincial de Caza, resaltó que los jueces, a la hora de juzgar las responsabilidades en los accidentes por fauna cinegética «solo miran a los cazadores porque somos el eslabón más débil». El coste de los siniestros «no puede ser asumido por los cotos y muchos acotados pasarán a ser vedados y el problema será de la Administración».

El biólogo José Ignacio Regueras denunció el marasmo legislativo y aseguró que el propio Código Civil trata la cuestión en dos artículos que se contradicen, el 610 y el 1906. Informó, además, que en Europa, la caza se considera «res nullius» (cosa de todos) y sus daños son asumidos por el automovilista y su seguro en caso de accidente. Ananias Verdes, presidente de la sociedad deportiva comarcal Los Valles, advirtió que la situación de los cotos es insostenible y aseguró que su colectivo han llegado a pagar al año hasta 60.000 euros entre 35 socios, en concepto de indemnizaciones.

Por último, Tomás Yanes, asesor del Consejo de Caza de Castilla y León, hizo un exhaustivo repaso de la situación en Europa y España, situando a Zamora como la duodécima provincia española en número de accidentes por fauna. Para concluir, denunció la indefensión en la que se hallan los cazadores «que hasta se encuentran con especies nuevas que la Administración suelta sin buscar el consenso».

Los cazadores llevan meses mirando al Ministerio de Agricultura. La reforma de la ley de Montes que prepara el departamento que dirige Arias Cañete eximirá a los titulares de los cotos y sociedades cinegéticas de la responsabilidad en los accidentes de tráfico provocados por especies cinegéticas, «excepto cuando los siniestros sean consecuencia directa de una acción de caza colectiva o llevada a cabo el mismo día».

Si se aprueba la ley sin modificar el texto del borrador actual, cumplirá con las expectativas de un sector muy «machacado» por una situación que, en el caso de Zamora, está poniendo en el disparadero a muchos cotos que no pueden hacerse cargo de los cuantiosos daños causados por animales en carreteras y autovías que cruzan por los terrenos gestionados por las sociedades cinegéticas. El texto incluido en el borrador, que ya ha sido presentado por el ministro, traslada la responsabilidad a los automovilistas e indica que en caso de siniestro, el conductor del vehículo responderá cuando haya elementos objetivos para establecer una imprudencia en la conducción.

Además, la nueva normativa posibilita los controles de las poblaciones cinegéticas, cuando las partidas de caza sean insuficientes para prevenir daños, mantener el equilibrio natural de los ecosistemas o prevenir la difusión de enfermedades. El borrador, al parecer, propone la elaboración de un programa nacional para el aprovechamiento cinegético y el desarrollo de un documento que sirva como carné nacional de caza.

 

 

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