“Los murcianos ya cuidaban a sus perros hace 4.000 años”

Francisco Gil y José María Vázquez - Nacho Garcia / AGM
Francisco Gil y José María Vázquez – Nacho García / AGM

Francisco Gil y José María Vázquez Catedráticos de Anatomía y Embriología

Aún está por aclarar, o cuando menos llegar a un consenso académico, las costumbres de los murcianos -por llamarles algo- que habitaron esta región hace 4.000 años. Pero lo que resulta evidente es que ya entonces tenían perros que, además, estaban bien cuidados. Fruto de una asombrosa labor de reconstrucción, hoy podemos admirar el esqueleto de uno de aquellos canes. El logro se debe a la sapiencia de Francisco Gil Cano y José María Vázquez Antón, ambos catedráticos de Anatomía y Embriología de la Universidad de Murcia, quienes, hueso a hueso y estudio a estudio, lograron esta proeza.

-Durante 4 años identificaron 2.000 huesos de varias especies del yacimiento Camino del Molino (Caravaca). ¿Cuáles eran más frecuentes?

-Sin lugar a dudas, los cánidos. El 90% de los huesos analizados pertenecen a especies de este género, principalmente perro, pero también zorros y lobos. En menor proporción hemos identificado restos de cabra, vaca, cerdo y caballo que, aún siendo escasos, constituyen una muestra indicativa de la fauna doméstica existente.

-Y lograron reconstruir el esqueleto de un perro. ¿De qué época?

-Las dataciones radiocarbónicas realizadas por el equipo del doctor Joaquín Lomba indican una antigüedad media de 3.850±40 años. Es decir, casi 4.000 años. Por las características del yacimiento pertenece al Calcolítico.

-¿Cuánto tiempo les llevó reunir los datos y hacer la reconstrucción?

-Es difícil cuantificar las horas invertidas pero el proceso fue lento y laborioso. La identificación de los huesos no siempre es fácil, pues muchos están fragmentados y ello implica su reconstrucción. Entonces, con mucho cuidado, hay que articularlos en ejes de metal para dar soporte al esqueleto. Finalmente, se coloca sobre una peana de madera, se protege con una urna de metacrilato y ya tenemos el resultado. Por fortuna, contamos en el departamento con la experiencia en montaje de esqueletos de nuestro técnico de Sala de Disección, Mariano Orenes Hernández, que hace fácil lo difícil.

-¿Qué papel desempeñaban los canes en esa época?

-Nuestros resultados revelaron que la mayor parte de la población canina identificada correspondía a perros de talla media, en torno a los 50 centímetros de alzada a la cruz. Diversos investigadores señalan que este tipo era el más frecuente en esta época prehistórica y que, principalmente, se utilizaba como ayudante en labores de caza y cuidado del ganado.

-¿Fue posible determinar su salud, edad, cuidados…?

-Estamos ante un perro de edad avanzada, prácticamente senil, que se alimentaba de huesos, lo que le ocasionó un gran desgaste dentario. Presentaba una fractura consolidada en su pierna derecha (rotura de tibia y peroné). Sin embargo, a pesar de esta fractura, que seguro comprometió su labor para cazar o ayudar con el ganado, el perro no fue sacrificado y, por su edad, creemos que los humanos de esa época mostraban consideración social por algunos de sus canes.

-¿Qué nuevos datos han arrojado sus investigaciones?

-Se ha llevado a cabo un estudio mucho más detallado de todos los huesos desde el punto de vista morfométrico, que ha servido para confirmar la presencia de otros morfotipos de perros en función de su tamaño. Por otra parte, se está realizando un estudio genético en colaboración con el Laboratorio de Arqueozoología de la Universidad Autónoma de Barcelona que, además de confirmar la presencia de lobos, nos va a permitir conocer mucho mejor las características de todos estos cánidos.

-Lo que evidencia que el yacimiento aún dará que hablar…

-Estamos convencidos que el yacimiento ‘Camino del Molino’ representa una gran oportunidad para conocer cómo eran los perros que vivieron en la Región hace 4.000 años y esto abre un interesantísimo debate sobre la domesticación de esta especie en la Península Ibérica.

Publicado en www.laverdad.es

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