Muerte al ciervo para salvar al urogallo

Fuente: lne.es

 

Para evitar la extinción del urogallo cantábrico hay que limitar la población de vacas y ciervos en los montes donde habita la emblemática ave. En concreto deben establecerse controles para evitar que la densidad de ganado vacuno no supere las 20 cabezas por cada 100 hectáreas y la densidad de ciervos no sobrepase los 5-6 individuos en la misma superficie.

 

Lo afirman los expertos que elaboraron el «Documento técnico que establece las principales acciones a desarrollar para determinar la situación de los competidores para el urogallo (Teatrao urogallus cantabricus)», que ha sido elaborado por técnicos de la empresa Asesores de Recursos Naturales y coordinado y revisado por los comités de gestión y científico del proyecto europeo LIFE+ Urogallo Cantábrico, en el que participa el Principado de Asturias y que tiene como una de sus principales acciones la cría en cautividad del ave en peligro de extinción en el parque natural de Redes.

Los autores del informe destacan que el estado de conservación que presenta actualmente el urogallo cantábrico «es crítico» y apuntan varios factores que pueden estar afectando a esta población: la pérdida de calidad y fragmentación del hábitat, cambios en los usos tradicionales y de manejo del ganado, el cambio climático, las incidencia de los depredadores, la influencia de las especies competidoras o las molestias derivadas de la actividad humana. Identificados esos factores, los responsables de la conservación de la especie pretenden poner en marcha líneas de trabajo tendentes a combatirlos.

En ese contexto, dentro del proyecto LIFE+ Urogallo Cantábrico, se encargó la elaboración de un documento técnico sobre la competencia de otras especies para definir las principales acciones a llevar a cabo. Los expertos identificaron dos especies competidoras «cuyo nivel de importancia en estos momentos podría considerarse alto» y que son el ciervo y el ganado vacuno. Según los autores del estudio son competidores «de primer orden» debido «a su abundancia y tendencia actual -particularmente a escala local para el caso del ganado bovino- a su efecto sobre las especies vegetales de interés para el urogallo y al nivel de información existente acerca de su efecto potencial sobre diversas especies tetraónidas, incluido el urogallo».

Identificado el enemigo había que diseñar el plan de ataque. El problema es que no existían muchas referencias para actuar, aunque eso no debía ser obstáculo, según los expertos, dada la crítica situación de la especie. Los autores del documento señalan que «dado el carácter urgente de implementar actuaciones para revertir la situación actual de la tetraónida en la Cordillera Cantábrica, es necesario establecer un protocolo urgente de actuaciones basándose en la poca información disponible, identificando las lagunas de información existente para ampliar el conocimiento en un futuro muy próximo y poder basar las nuevas medidas de gestión en el conocimiento generado y, sobre todo, estableciendo el principio de precaución para aquellas medidas que se adopten sin estar basadas en un nivel de información aceptable, como puede ser el caso que nos ocupa».

El primer objetivo del plan de actuación era, por tanto, aumentar el nivel de conocimiento acerca del problema de la competencia sobre el urogallo y sobre todo determinar los umbrales de densidad de ganado vacuno y ciervos, identificados como principales rivales, compatibles con la conservación del ave. En ese aspecto los expertos señalan que, basándose en la información recopilada y «siguiendo el principio de precaución a falta de evaluaciones rigurosas para el caso de la Cordillera Cantábrica, se establece como densidad umbral óptima un valor de densidad de entre los 5 y los 6 ciervos por cada 100 hectáreas, en función de los sugerido para otras áreas de Europa». Hay que tener en cuenta que en las reservas de caza de Caso y Sobrescobio se han estimado densidades de ciervo de entre 3,1 y 4,1 individuos por cada 100 hectáreas, pero esas cifras se elevan hasta 27 individuos en zonas del parque nacional de Picos de Europa.

Con respecto a la otra especie competidora de «primer orden», los autores del documento proponen «limitar las densidades de ganado vacuno a menos de 20 cabezas por cada 100 hectáreas tanto en las áreas de presencia actual de la especie como en las zonas consideradas como hábitat potencial para el urogallo».

Teniendo en cuenta esos umbrales máximos de densidad, el documento establece medidas para gestionar las especies competidoras del urogallo. Con respecto a los ciervos propone reducir las poblaciones, abatiendo ejemplares, en las zonas donde se superen los umbrales de densidad de 5-6 individuos / 100 ha. y en las zonas donde la especie no haya estado presente en las últimas décadas. Y con respecto al ganado vacuno propone limitar la densidad a 20 cabezas / 100 ha. revisando los planes de ordenación de pastos a pequeña escala (a nivel de parroquia o monte de utilidad pública) teniendo en cuenta la presencia del urogallo y contemplando un adecuado reparto de la carga ganadera en el territorio.

Los expertos reconocen que estas medidas puedan generar polémica. Señalan que la reducción de la población de ciervos puede causar perjuicios económicos para los ayuntamientos por falta de ingresos en concepto de caza y que el acotamiento de los pastos para el ganado doméstico podría fomentar el abandono del medio rural. «En este caso, es muy importante buscar soluciones para compaginar, en la medida de los posible, la vida en el campo con los objetivos de conservación. Este tipo de medidas precisan pues de una importante campaña de divulgación y concienciación de la población rural y, por supuesto, han de estar de acuerdo con las necesidades de los pueblos de las montañas y no implementarse de forma ajena a estas gentes», afirman los autores del documento.

El último objetivo del plan de actuación sería determinar el efecto de la reducción de competidores sobre los parámetros demográficos del urogallo. Es decir, si el coto a vacas y ciervos da sus frutos de cara a la conservación del urogallo.

Los gestores del proyecto LIFE+ Urogallo Cantábrico, coordinado por la Fundación Biodiversidad, destacan que las acciones incluidas en el documento técnico sobre competidores también pueden constituir «una importante medida preparatoria» en el marco del programa de reintroducción del urogallo cantábrico en la cordillera a partir de los ejemplares alojados en el centro de cría en cautividad de Sobrescobio.

 

 

 

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