“En cada saneamiento me salen siempre varias vacas infectadas”

Fuente: elperiodicodeextremadura.com

Conviven con la incertidumbre, con el temor a enfrentarse en cualquier momento a un vacío sanitario, que les obligue a sacrificar toda su ganadería y tener que empezar de cero en el peor de los casos, y en el mejor, a deshacerse solo de algún animal. Antonio Fernández de la Mesa ya lleva seis sacrificios este año por culpa de la tuberculosis bovina. Este ganadero desde hace 25 años afincado en la Sierra de San Pedro, en el termino municipal de Alburquerque, convive desde siempre con esta enfermedad, al estar ubicada en una zona de caza mayor.

“Todos los años tengo que matar a algún animal”, reconoce. No ha llegado al vacío sanitario, como sí están padeciendo otras fincas, especialmente en la zona de Monfragüe, pero no se libra del contagio. “Hubo un año que me salieron 18 vacas de renuevo positivas, de un total de 22″, cuenta. Así parece difícil ser optimistas.”A mí en cada saneamiento que realizo me salen varias vacas infectada”. Su finca tiene un cercado cinegético con una valla que supera los dos metros de altura, “pero los jabalís siguen entrando”. Acostumbrado a lidiar con vacas tuberculosas, aunque nunca le han decomisado ningún animal, la principal preocupación de Antonio es no poder trasladar las reses sanas a otro cebacero que tiene en otra finca, “con lo que me obligan a montar un cebadero nuevo en plena sierra, con las dificultades y gastos que eso conlleva”.

Medidas poco efectivas

La tuberculosis bovina lo que supone para los ganaderos son molestias y pérdidas, aunque cuentan con indemnizaciones de la Administración regional en el caso de los sacrificios. Las medidas para atajar la enfermedad le parecen poco efectivas a este ganadero. “El índice de sacrificio de animales no baja, lo que significa que la enfermedad no desaparece, es imposible. La emergencia cinegética –declarada en la zona donde mantiene su explotación– resuelve muy poco”.

Opina lo mismo Paulino Conejo, otro ganadero cuya ganadería, a diferencia de la de Antonio, no está ubicada en las zonas en las que la Junta declara de alta prevalencia de la tuberculosis bovina, pero también están obligados a realizar dos campañas de saneamiento. “Está bien que se eliminen especies salvajes mediante la caza, pero no debería ser solo en las zonas que indican, porque mi ganadería está en plena dehesa, donde no se práctica caza mayor, pero está llena de jabalís también que pueden transmitir la enfermedad en cualquier momento”, lamenta este ganadero con más de 40 años de experiencia.

“Esto está infectado de animales y aquí en la dehesa también tenemos graves problemas y tiene que haber un límite”, por ello reclama actuaciones concretas en las zonas en las que “dicen que están libres de tuberculosis”, que es principalmente la provincia de Badajoz. “Tenemos siempre la espada de Damocles encima y estamos expuestos a que el día menos pensado salga”, señala. En su caso, con una ganadería de charolés y retinto puro en Talavera le preocupa más si cabe. “La selección tiene un gasto añadido y el beneficio es nulo en caso de que aparezca la enfermedad”, reconoce.

Paulino no ha tenido casos positivos en los últimos años, pero “en tiempo sí tuve problemas”. Para que no vuelvan a repetirse reclama medidas contra la enfermedad, “la solución no es hacer más saneamientos porque la ganadería no es el foco de la enfermedad, sino los animales salvajes, y hasta que no se ataque el foco difícilmente se podrá eliminar la enfermedad. Yo no digo que maten a todos los ciervos y jabalíes, pero que los capturen y se los lleven a donde no hagan daño”, sentencia.

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