Un ciervo abatido en Lanseros supera a los casi 20.000 homologados en España

ciervo record abatido en 2014

Un ciervo abatido en Sanabria-Carballeda tiene el honor de alzarse con el récord de España de los calificados con medallas de oro al conseguir una puntuación 222,39 puntos. Un éxito difícil porque son más de 5.400 los que gozan de esta distinción, y unos 20.000 los venados escrutados con todo rigor, publica la opiniondezamora.es

Fue abatido en los montes de Lanseros, el pasado 4 de octubre, y valorado por la Junta Nacional de Homologación de Trofeos de Caza con el máximo histórico por la “magnífica” coronación del ejemplar. Ningún otro venado cazado en campo abierto -no en fincas bien cercadas donde nada entra ni sale por su pie- ha llegado al nivel de este venado. El subdirector general de Selvicultura y Montes, José Manuel Jaquotot, presente en el acto de la valoración, realizado el pasado día 1 de febrero, destaca la grandeza del trofeo logrado en Zamora.

Al cazador E. I., residente en Zamora y Salamanca, que ahora figura a la cabeza del ranking de los trofeos de venado, le vino Dios a ver porque subió a Sanabria-Carballeda “a cazar un corzo” y, para su asombro, apareció ante sus ojos el espectacular ciervo. Se mostró en terreno libre, el verdadero escenario de la fauna con impronta salvaje. Cuenta un compañero de fatigas, otro cazador, que el afortunado, al ver la majestuosa figura surgida entre la vegetación, llamó al responsable del coto para le autorizara abatir al soberbio animal. “Luego me pides lo que creas” dicen que expresó. Un gesto elogiable y de buena conducta en una zona de histórico y tradicional furtivismo sobre todo lo salvaje, con especial calado en la noble especie.

Dada la licencia para apretar el gatillo, el montero atinó el tiro y logró el récord nacional que ahora anda en boca de todos los amantes de la caza mayor. Pronto la foto corrió por los móviles del país llamando la atención del sector y levantando el orgullo local porque la excelencia de la res acredita que el territorio es extraordinario y digno de reconocimiento cinegético. Y al igual que la foto corrió la voz de las circunstancias. “Una chiripa” dijo otro compañero de caza, sabedor de que el refranero señala que “la caza, la pesca y los amores, por un placer mil dolores”.

El ciervo conseguido por E. I. en la foresta de Sanabria-Carballeda pisaba firme el campo libre, con el lobo en el hábitat, siempre al late y dispuesto a hincar el diente, con otros iguales pugnando por el trono y el harén cada temporada en la época de celo y gran berrea, y sobreponiéndose a todas las adversidades que acechan a un rumiante que es presa de muchos predadores desde el mismo nacimiento, y a enfermedades y golpes de calor que en los últimos años se han llevado por delante, en la zona, a decenas de ejemplares al averno.

El ciervo carballés deparó un promedio en la longitud de las cuernas de 106,90 centímetros, las luchaderas dieron una medición de 34,40 centímetros, las puntas centrales fueron de 37,20 centímetros, las rosetas ascendieron hasta los 26,45 centímetros. La envergadura del trofeo, “que es la máxima separación interior de las cuernas”, fue de 81 centímetros, el peso de 8,800 kilos. Y mostró un total de 23 puntas. Todo un señor de los montes que llegó a esa categoría tras afianzarse en un mundo marcado por las batallas y las peleas.

“He visto el venado y, al tratarse de una pieza tan espectacular, asistí a la medición. Es un trofeo muy bonito, muy grueso. Cubre todo lo que se busca en un gran trofeo” expresó José Manuel Jaquotot, que resalta el nivel que presenta el ciervo de la sierra de La Culebra y la fama que ha adquirido en todo el país. “Es un ejemplar fantástico, una pieza tremenda”, recalcó.

Aunque la fama la tiene ganada la reserva regional de caza de la sierra de La Culebra, por sus garantizados resultados en ciervos medalla de oro a lo largo de los años, este faraón de los bosques fue abatido en las estribaciones de la sierra de La Cabrera zamorana, en los montes de Lanseros.

Fuentes de la Guardería Medioambiental resaltan que la provincia de Zamora “tiene dos focos de gran importancia: la sierra de La Culebra y la sierra de La Cabrera”. Subraya que en el escenario de La Cabrera zamorana “se dan los mayores ejemplares y es una zona que tiene mucho potencial”. Ponen de manifiesto, empero, que solo se aprovechan de esta bonanza “cuatro enterados”, y añaden que “no genera apenas dinero” por las formas de gestión imperantes. Hay gestores que conocen este paraíso y andan como locos por hacerse con los cotos de la zona porque son conscientes del dinero que llevaría aparejada la calidad del patrimonio faunístico.

E.I. al que ayer no logramos localizar, dicen que asistió a la puja de ciervos de la reserva de La Culebra, pero salió como otros igual que había entrado porque los precios eran altos. El pasado 4 de octubre buscó dar gusto a su vocación venatoria intentando matar un corzo en Lanseros, y la suerte le brindó la captura del mejor ciervo homologado en España.

El mínimo establecido para que un ciervo luzca medalla de oro es 181 puntos. La presencia del venado carballés en la Junta de Homologación causó admiración nada más verlo. Luego todo fue medir con la profesionalidad de un sastre que busca el ajuste perfecto, y certificar datos que no admiten errores porque, en el mundo cinegético, el récord de un trofeo es mucho más que un lance o una gesta. Hay mucha palabra y fantasía en la boca, y nada mejor que demostrar el resultado exponiendo trofeo como el pintor el cuadro de su vida.

Las instrucciones de medición son estrictas, y en el caso del ciervo el enramado es más que exigente porque es una estructura que al aspecto físico añade la perfección y la belleza. Es un mundo de cuernas, luchaderas, candiles, rosetas, puntas, color y perlas que, en particular o en conjunto, dan valor a un monumento del reino faunístico. En este caso, la configuración y la estética armonizan a la perfección.

José Manuel Jaquotot subraya, en cuanto a la existencia de animales de este porte, que en el desarrollo confluyen diferentes componentes como “la genética del animal, una buena gestión cinegética del coto, un hábitat y una superficie sin superpoblación, porque si hay exceso degenera la especie, y la alimentación”.

Publicado en la opiniondezamora.es

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