Albacete autorizó 900 aguardos para mantener a raya al jabalí

De norte a sur, de este a oeste. Se pasean incluso cerca de poblaciones, cruzan carreteras y conquistan maizales. Son los jabalíes, una especie que ha proliferado en las últimas dos décadas hasta llegar a convertirse en un problema, se comen todo tipo de cultivos, desde el maíz a la cebada, pasando por los almendros, pero también causan daños a las repoblaciones e incluso al monte en su rastreo del suelo con el hocico.El aumento de la superficie dedicada a cultivos de regadío y el abandono del monte son dos de las causas que explican esta superpoblación. Para mantener a raya la población de jabalíes, que en la provincia no debe ser inferior a los 30.000 ejemplares según las estimaciones que hacen en el Servicio de Medio Natural, se recurre a la caza, tanto en temporada, como concediendo permisos extraordinarios para intervenir allí donde causan daños, publica latribunadealbacete.es.

Al año se cazan 6.000

En la provincia de Albacete, donde hay registrados 1.445 cotos, se abaten cada año entre 6.000 y 7.000 jabalíes entre las monterías que se organizan en temporada de caza y los permisos extraordinarios. De las 160 monterías de caza mayor que se organizaron el año pasado, en casi todas ellas el jabalí fue la especie principal que se cazó. Hubo también 169 permisos para cazar jabalí en la modalidad de gancho (se denomina así cuando la mancha de caza está entre las 250 y las 500 hectáreas, por encima de esta superficie se considera montería) y 635 permisos de caza de jabalí en mano (autorizaciones para grupos de seis cazadores que salen al campo con un máximo de 14 perros).
«Antes no había tradición, pero con los años los cazadores se han especializado más, ya utilizan más rifles que escopetas para asegurar los tiros y los resultados son más numerosos, si antes en una montería se abatían tres o cuatro animales, ahora se matan 25 ó 30», dice Carlos Cano, jefe de la Sección de Caza de los Servicios Periféricos de Medio Ambiente, que precisa que a medida que ha proliferado la población de este animal ha crecido también su caza.
Fuera de temporada de caza, además, se autorizaron cinco batidas por daños y a 835 de los casi 1.500 cotos que hay en la provincia se les permitió que hicieran aguardas nocturnas. Los titulares de la explotación cinegética son quienes tienen que mantener controlada la población para evitar daños. Allí donde los agricultores alertan de que se están produciendo, y una vez son verificados por los agentes medio ambientales, se autorizan estas esperas nocturnas para abatir a los jabalíes en las zonas donde suelen acudir cada noche a alimentarse y donde más daños ocasionan. El límite es que las esperas se hagan a 100 metros de la línea cinegética para evitar problemas de seguridad.

Prolíficos

Los jabalíes son animales muy prolíficos, si el año viene bueno las jabalinas pueden llegar a tener dos partos de cinco o seis jabatos, y además se adaptan al terreno con facilidad. Solo necesitan un lugar donde refugiarse y una zona donde alimentarse, pero son capaces de recorrer larguísimas distancias, de hasta 20 kilómetros, por la noche en busca de comida, «no son nada perezosos y además comen de todo», resume Cano. «El monte cada vez está más espeso por su abandono desde los 60, el refugio lo tienen fácil, y con los cambios de cultivos ahora tienen asegurado alimento todo el año», señala José Luis Fernández, jefe de Medio Natural, tratando de explicar la proliferación de este animal que, además, se han quedado sin predador natural con la desaparición del lobo.

Su paraíso

Eso explica que en zonas cerealistas, como los Campos de Montiel, donde los daños causados por el jabalí eran casi desconocidos también ahora se hayan generalizado. Y es que hay momentos del año, sobre todo en verano, en los que las piaras no tienen ni que moverse del lugar para buscar alimento. El maíz y otros cultivos intensivos estivales son un auténtico paraíso para esta especie. Asegura Cano que una piara de 15 ó 20 animales metidos dentro de un pívot de riego pueden causar grandes destrozos, incluso a varias hectáreas, y no solo por lo que se comen. «Una vez que el maizal tiene altura suficiente para que les sirva de refugio, no se mueven de ahí, tienen comida en el lugar y el agua del riego que para ellos es muy importante porque les gusta mucho rebozarse en los charcos para desparasitarse», explica Cano. Para ahuyentar a estos asentamientos de jabalíes se autoriza el uso de realas de perros, «al menos consigues que durante un par de semanas, mientras detectan el olor al perro, no regresen a esa zona y así se palian algo los daños».
El maíz no es el único cultivo que sufre daños por el jabalí, también los de frutos secos, como el almendro, sufren las consecuencias de esta superpoblación, «los jabalíes golpean al árbol hasta dejar caer el fruto para comérselo».
Aunque quizás el más grave es el de los accidentes de tráfico. Los jabalíes son, después de los perros asilvestrados, los animales que más accidentes de tráfico ocasionan en la provincia. En 2014 el jabalí originó 65 siniestros, uno más que el año anterior.
Tras la última reforma de la Ley de Seguridad Vial, que entró en vigor en 2014, en caso de accidente con un animal silvestre, como es el jabalí, solo se pueden exigir responsabilidades a los cotos o dueños del terreno de donde se supone ha salido el animal cuando el siniestro sea «consecuencia directa» de una acción de caza colectiva, de una especie de caza mayor, realizada en el mismo día o a lo sumo 24 horas antes del accidente.

Publicado en latribunadealbacete.es.

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