Condenado por la muerte de ocho vacas en una montería

Fuente: Ideal.es

Sevilla, 11 ago (EFE).- La Audiencia de Sevilla ha condenado al organizador de una montería a pagar 78.732 euros por el ataque de unos perros de caza a una ganadería, donde murieron ocho animales y otros cinco sementales fueron lesionados, de los que dos perdieron su capacidad reproductiva.

Una sentencia de la Sección Quinta de la Audiencia, a la que ha tenido acceso Efe, considera demostrado que la ganadería Las Monjas, situada en Lora del Río (Sevilla), sufrió el 5 de noviembre de 2005 la irrupción de unos perros de caza que habían participado en una montería en la finca colindante.

Los perros se introdujeron en dos cercados de la ganadería y atacaron a los animales, por lo que murieron seis vacas, un novillo y un toro, y además cinco sementales fueron atacados y dos de ellos perdieron su capacidad reproductiva.

La sentencia considera demostrada la responsabilidad del organizador de la montería porque, según el Código Civil, “el poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe” y salvo causa de fuerza mayor, que no se produjo en este caso.

“El que pudieran pasar los perros de una finca a otra, estando separadas por cercas o vallas de alambre no muy altas, era algo perfectamente previsible y, pese a ello, no se adoptó medida alguna para evitarlo”, afirma la sentencia, y añade que tampoco le exima de responsabilidad el hecho de que el guarda del coto de caza podría haber comunicado la celebración de la montería.

La sentencia considera demostrada la muerte de las reses como consecuencia del “ataque incontrolado” que sufrieron, pues los animales presentaban mordeduras en las ubres, testículos y extremidades”.

El organizador de la montería recurrió porque los veterinarios de la ganadería primero certificaron la muerte de tres vacas y luego de seis vacas, un novillo y un toro, pero la Audiencia dice que los animales “huyeron despavoridos y destrozaron cercas a su paso, por lo que no fueron encontrados muertos sino pasado un cierto tiempo”.

Ello “es perfectamente explicable teniendo en cuenta las especiales características que supone una explotación de reses bravas”, según la sentencia.

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