Los daños de los jabalíes desesperan a los agricultores

Fuente: lavozdegalicia.es

«Ao millo aínda quédalle un mes para poder ensilalo, pero en sete días xa comeron unhas dúas hectáreas en dúas fincas », explica Santiago Rey, un joven ganadero de Santiago. «A este ritmo quedo sen nada, porque os xabaríns o destrozan todo, non queda nada».

 

Santiago plantó 52 hectáreas de maíz en 80 fincas de diferentes tamaños, en la parroquia de Bando y en la zona de Lavacolla. «Non quero nin ir ver outras fincas para non tolear, pero os danos son terribles». Este joven ganadero tiene 240 cabezas de ganado de leche, de las que 150 son vacas y el resto novillos. «Preciso de 1.460.000 kilos para manter o gando», apunta.

Santiago reclamó ante la Xunta de Galicia, pero «din que so hai unha queixa» y es que en la zona «son o único que planta así. So hai pequenas parcelas xunto as casas para as galiñas». Este joven empresario no quiere dinero, «quero que quiten os xabaríns». Indica que las piaras se esconden «no refuxio de reserva animal ou na zona militar de Bando», donde no dan permiso de caza. La solución, apunta, es «un permiso especial».

En Dodro también están que no pueden más. Año tras año los vecinos sufren por esta época los ataques de los jabalíes en sus parcelas, especialmente en las de maíz situadas en el entorno de las brañas de Laíño, sin que puedan hacer nada. En dos noches, una vecina se quedó sin el cultivo de toda una parcela de dos ferrados. «So me deixaron uns cantos pes de millo», asegura.

Maíz, pero también patatas, calabazas o habas son los cultivos afectados en una zona en la que se ven impotentes para acabar con «esta praga». Las fincas están situada en un área de protección natural, en la que no están autorizadas las batidas pese a que la presencia de los jabalíes va a más cada año, a costa del trabajo de los agricultores.

Por ello, este año varios afectados quieren unirse para ir al Concello y pedir al alcalde una «solución» para una problemática que les está marcando el día a día. «É moito traballa para non recoller o millo que lle temos que dar aos nosos animais». Desesperados y cansados, piden ya una solución para frenar los ataques de los jabalíes, a los que incluso llegan a ver por las noches cuando, en coche, van a vigilar sus cultivos.

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