Los cazadores locales piden estar presentes en la gestión de las reservas

Fuente: diariodeleon.es

La montaña de Riaño cuenta ya con la Asociación de Cazadores de Riaño, un colectivo que tiene por objetivo colaborar en la consecución de la continuidad de las reservas de caza con miras a su rentabilidad de cara a los pueblos y a los intereses de los vecinos. Actualmente, la asociación tiene 98 socios y las previsiones es que en un par de meses se llegue a los 150 socios, según señala su vicepresidente Paco Calzado, quien afirma que «la caza no es una afición de cuatro sino que es ya un fenómeno social muy importante en esta comarca».

 

Respecto al nuevo modelo de gestión de la reserva presentado por la Junta de Castilla y León, Calzado señala que es «bastante ambiguo». Para la Junta el futuro de las reservas ya no es viable con el modelo de gestión anterior al no disponer del dinero que tenían antes de la crisis. Calzado considera que, con el nuevo modelo, la Junta «intenta seguir mandando en las reservas pero que los dineros y las responsabilidades derivadas de la gestión sean de los ayuntamientos y juntas vecinales». Las juntas consultivas las decide la administración autonómica pero «curiosamente son juntas a las que no se les consulta nada ya que se les impone el plan cinegético correspondiente de cada año». Para Paco Calzado, se ha llegado a un punto en el que «la gente está muy enfadada dado que se les ha querido quitar la caza social». Con el nuevo decreto la Junta pretende que a los cazadores locales se les cobre lo mismo que a los cazadores foráneos y aunque «parece que está produciendo una bajada en los ingresos de los pueblos». La junta debe asesorarse por sus técnicos y por los cazadores que «son los que entienden de caza».

Calzado puntualiza que las reservas de caza tienen que ser rentables por sí mismas no por la subvenciones, «lo que hace falta es una gestión correcta como pasa en los cotos privados de caza donde se está ganado dinero». La solución es sentarse Junta, administraciones locales y cazadores locales para buscar una gestión óptima de las reservas. La mayoría de los socios son cazadores vecinos. Muchos viven fuera pero tienen un vínculo muy fuerte con su tierra gracias a esta afición. Este vínculo le incentiva a mantener o rehabilitar su casa lo redunda en la mejora de los pueblos e influye en el mantenimiento de la economía de la hostelería.

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