‘Adrián, vas a morir’, le dice una antitaurina al pequeño con cáncer

GRA251. VALENCIA, 08/10/2016.- Adrián, un niño de ocho años con cáncer y que sueña con ser torero, es llevado a hombros por los toreros que han participado esta tarde en festival celebrado en la Plaza de toros de Valencia en su homenaje, y cuyos beneficios obtenidos van destinados a la Fundación de Oncohematología Infantil, que ayuda a niños con esta enfermedad. EFE/Manuel Bruque.
GRA251. VALENCIA, 08/10/2016.- Adrián, un niño de ocho años con cáncer y que sueña con ser torero, es llevado a hombros por los toreros que han participado esta tarde en festival celebrado en la Plaza de toros de Valencia en su homenaje, y cuyos beneficios obtenidos van destinados a la Fundación de Oncohematología Infantil, que ayuda a niños con esta enfermedad. EFE/Manuel Bruque.

Adrián estaba tan feliz con su homenaje de Valencia. Y probablemente siga feliz. A los ocho años no se tiene Twitter. O sí. Ya se pierde uno con la edad de acceso a las redes sociales de la infancia. Sería deseable que no accedieran nunca. Como un síntoma de la enfermedad de Peter Pan. La que sufre Adrián es un sarcoma de Ewing, “un cáncer de huesos devoraniños“.

adrian-antitaurinosÚltimamente provocan más vómitos algunos tuits que la quimio que azota el cuerpecito de Adrián. Suelen provenir de los antitaurinos que aman a las vacas, a las aves, los peces y a los reptiles como a sí mismos. No es de extrañar. Que sean ellos, digo. Para desearle a un niño enfermo de cáncer la muerte hay que ser algo peor que una víbora: «Yo no voy a ser políticamente correcta. Qué va. Que se muera, que se muera ya. Un niño enfermo que quiere curarse para matar herbívoros inocentes y sanos que también quieren vivir. Anda yaaaaa! Adrián, vas a morir».

La Fundación Toro de Lidia ya ha anunciado que emprenderá acciones legales contra la tal @Aizpeaa Etxezagarra, si es que existe. La duda nace de la incredulidad para imaginar un ser tan despreciable. Como cuando un toro mató a Víctor Barrio y se dedicaron a insultar a su mujer enlutada, Raquel zaherida y rota. Los antitaurinos se retratan con sus bilis. Sobre un muerto, una viuda y un niño enfermo.

Publicado por Zabala de la Serna en elmundo.es

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