La Junta vigila el suministro directo a la hostelería de carne de caza sin control sanitario

Fuente: diariodeavila.es

La Junta de Castilla y León ha intensificado el control e inspección del suministro directo de setas silvestres y de piezas de caza por parte de recolectores y cazadores a establecimientos hosteleros y restaurantes.

Para ello, Sanidad ha encomendado a los profesionales de salud pública encargados de la vigilancia de la cadena alimentaria la ejecución, fuera de los horarios habituales, de inspecciones oficiales no programadas en aquellos establecimientos minoristas o de hostelería donde se sospeche que se producen este tipo de suministros de alimentos no controlados sanitariamente ni autorizados.

 

Tanto la recogida de setas como la actividad cinegética están muy arraigadas en Castilla y León, contando, además, con un destacado desarrollo estacional que suele iniciarse en otoño, cuando ‘seteros’ y cazadores salen al campo a disfrutar de su afición. Estas prácticas generan que, en ocasiones, se produzca una comercialización no reglada de los productos obtenidos, sin ningún tipo de control y con un elevado riesgo para la salud pública, lo que supone la necesidad de un control sanitario que sí se efectúa a través de los canales de comercialización autorizados.

Según datos de la propia Junta, entre 2002 y lo que va de 2013 fueron ocho las personas que tuvieron que ser ingresadas en el hospital en la provincia de Ávila a causa de intoxicaciones con setas, si bien no hubo que lamentar ninguna muerte gracias a la atención sanitaria. En la Comunidad, los casos de intoxicación por la ingestión de setas se elevan en ese periodo a 226, contabilizándose dos fallecidos. En cuanto a la caza, el año pasado hubo cuatro brotes relacionados con enfermedades de transmisión relacionada con la activad cinegética.

Por ello, y en lo referido a las setas silvestres, varias consejerías del Gobierno regional trabajan de forma coordinada en la adaptación de la normativa nacional que, en la actualidad, prohibe el suministro directo de hongos por parte del recolector, tanto directamente al consumidor final como a establecimientos minoristas incluidos restaurantes, debido a la potencial peligrosidad de las setas no controladas sanitariamente.

En el caso de la caza silvestre, ésta sólo puede ser comercializada a través de salas de tratamiento autorizadas e inscritas en el registro general sanitario de empresas alimentarias y alimentos.

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