La Guardia Civil investiga el robo de un centenar de perros de caza

La Guardia Civil investiga el robo de casi un centenar de perros de caza en la provincia. La compra venta ilegal de estos animales también afecta a los cazadores cacereños. Y es que detrás de este tipo de perros existe un negocio con el que se consigue mucho dinero, publica elperiodicoextremadura.com.

Si el perro es bueno, pude llegar a pagarse por él hasta 3.000 euros, o incluso más, dependiendo de la operación. En todo el año pasado se denunció en la provincia el robo de 77 perros de caza. El mayor pico de sustracciones se concentró, como es normal, en los meses de octubre a diciembre, coincidiendo con la temporada de caza. En ese tiempo desaparecieron casi 60 animales.

La preferencia de los ladrones son los galgos. Se trata de bandas que están alerta en el mundo de la caza para informarse de dónde residen perros bien adiestrados para esta práctica. «Si un día cuentas a alguien que tu perro es bueno, al día siguiente ha desaparecido de tu casa. Es así y eso se sabe», indica Laura Varaldi, del Refugio San Jorge. Este colectivo ha denunciado en varias ocasiones este problema, sobre todo porque, en temporada de monterías, aparecen muchos perros abandonados e incluso maltratados. Los cazadores que adquieren un perro para la caza y luego no les sirve, lo abandonan. Entre noviembre y enero hubo en Cáceres dos casos muy sonados. Se encontraron cuatro galgos muertos, dos de ellos habían sido apaleados y presentaban heridas en la cabeza. A los otros dos los habían intentado quemar vivos.

De momento ninguna de las personas que ha denunciado el robo de sus animales los ha recuperado. Esto es lo más complicado, ya que los perros no suelen quedarse en la ciudad en la que se sustraen, sino que los mueven por diferentes localidades españolas donde la caza es habitual.

A la cacereña Laura Romero le quitaron cuatro perros de su finca en Navas del Madroño. Rompieron las vallas y saltaron para lograr llevarse a los animales. Eran una hembra bretona de 4 años, una hembra podenca portuguesa de unos 5 años, una garabita de 7 años y un macho jagd terrier de 1 año y medio. Todos, excepto este último, eran utilizados por su pareja, aficionada a la caza. Ha iniciado una campaña para encontrarlos.

Publicado elperiodicoextremadura.com.

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