El trofeo era ella

Medio millón de voces piden a Sudáfrica que vete la entrada de la cazadora profesional Melissa Bachman por colgar una foto con un león recién abatido.

 

Fuente: elcomercio.es

Melissa Bachman mató a su león de un certero disparo de rifle. Lo siguió entre los arbustos sin ser vista ni olida por el enorme felino.Se agachó, controló la respiración como hacen todos los cazadores cuando tienen a su objetivo en la cruz de la mira y disparó. Después, presa de las cataratas de adrenalina que le corrían por las venas, colgó orgullosa la foto en Facebook con un mensaje: «What a hunt» (menuda caza). Y en ese momento se la cargó. En adelante, el trofeo sería ella. Decenas de miles de personas de todo el mundo han iniciado una persecución viral contra Bachman que ha terminado con una petición al gobierno sudafricano para que le prohiban la entrada en el país, sin saber, quizá, que la caza del león en Sudáfrica es legal.

El odio global contra Bachman se juega en los terrenos de los sentimientos, los estereotipos y la imagen. Al poco tiempo de subir la instantánea, comenzó a recibir todo tipo de insultos que la pusieron como el perejil por ser la típica modelo pija y caprichosa a la que le da por cazar al rey de la sabana. Pero Melissa Bachman, con su sonrisa, sus coloretes, su escote y su cuerpo de ‘barbie’ camuflaje de gimnasio, es una fiera de la caza. La cazadora indomable, como ella misma se llama, vive en Minnessota (EEUU), trabaja como presentadora de un programa cinegético en el canal Outdoor Channel y posa en muchas otras fotos con cocodrilos como autobuses, osos de tres metros y todo tipo de habitantes de la cadena trófica, muchos abatidos con arco y flechas, y siempre con su firma.

El asunto, que ha subido de temperatura durante las últimas dos semanas, ha obligado a Bachman a liquidar su cuenta en Twitter tras recibir amenazas de muerte acompañadas de frases tan poco cariñosas como ‘Eres la peor persona del mundo’.

Ella no ha hecho declaraciones y se cree que espera a que amaine la tormenta. Su página web también ha estado ‘caída’. El remate ha sido una petición en la web Change.org en la que medio millón de personas exigen a Sudáfrica que no permita más su entrada en el país por ir en contra de los principios de conservación de la nación. Es curioso que la furia haya recaído solo en ella y no en el Gobierno sudafricano, que es el que otorga los permisos de caza de piezas como el león y que considera ese deporte como una fuente fundamental de ingresos para la conservación del medio ambiente. Esa paradoja ha sido difícil de digerir para muchos de los habitantes de la red, pero el león no es un animal en peligro de extinción, por mucho que cazarlo sea, para algunos, algo impensable, inútil y asqueroso.

600 piezas al año

A veces, lo que no gusta y lo ilegal son cosas distintas. Según National Geographic, que cesó a Bachman como presentadora mucho antes del escándalo de la foto por sus cacerías, hay 37.000 leones en 27 países de África y la mayor amenaza a la que se enfrentan es la caza furtiva. National Geographic recuerda que en Tanzania, donde está permitida (en Kenia y en Botsuana no se permite), genera 75 millones de dólares con los que se financian 15 de las 17 áreas protegidas del país.

Cada año se matan en África 600 leones en recechos que se organizan mediante agentes de caza y el 60% de los que los matan son estadounidenses. Uno de esos centros que vende piezas es Maroi Conservancy, una reserva de caza de 8.500 hectáreas a lo largo del río Limpopo, que alojó a Bachman. Tal ha sido la tormenta que la propia reserva ha tenido que explicar que la presentadora quería matar un león y que como no estaba entre la fauna de su finca, arreglaron el trato para que lo abatiera en Zeenurst, otro paraje de 2.000 hectáreas en el noroeste del país.

En una nota, han defendido el lance. Explican que el dinero de la caza se usa para mantener las vallas de la finca y parar los pies a los furtivos. «A los que hacen comentarios negativos les invitamos a que se abstraigan de decir nada sobre el asunto si no se dedican a la gestión de fincas de caza, donde hay que evitar que los animales se mueran de hambre y hay que protegerlos de los furtivos». Maroi subraya que gracias a la caza, en Sudáfrica hay más animales que hace un siglo.

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