Don Juan Carlos prepara la rescisión del histórico contrato de arriendo de su finca de caza ‘La Encomienda de Mudela’

 Fuente: extraconfidencial.com

Durante años ha practicado en esta propiedad su deporte favorito en compañía de muchos de sus amigos cazadores y de personalidades de todo el mundo como la princesa Carolina de Mónaco y numerosos príncipes alemanes.

 

El Estado se ahorrará los 600.000 euros anuales de arriendo que Parques Naturales (Ministerio de Medio Ambiente) pagaba hasta ahora por el alquiler de esta finca histórica que fue también testigo de innumerables cacerías del general Franco.

Mientras llegan noticias sin comprobar de que la infanta Cristina y su esposo han pasado unos días en París a muchos euros el cubierto y la noche sin que podamos imaginar de donde salen esos dineros caso de ser verdad, todo parece indicar que el próximo marzo don Juan Carlos rescindirá definitivamente lo que viene siendo un histórico contrato de arriendo de la enorme finca de caza denominada “La Encomienda de Mudela”, en la que durante años ha practicado su deporte favorito en compañía de muchos de sus amigos cazadores y de personalidades de todo el mundo como la princesa Carolina de Mónaco y numerosos príncipes alemanes.

La última gran cacería celebrada allí tuvo lugar en noviembre de 2011 en presencia de la infanta Elena, pero con lo que parecen ser los nuevos aires de regeneración en el espíritu del Rey ya circula que el Estado se ahorrará los 600.000 euros anuales de arriendo que Parques Naturales (Ministerio de Medio Ambiente) pagaba hasta ahora por el alquiler de esta finca histórica que fue testigo de innumerables cacerías del general Franco, aunque dicen que a su esposa Carmen Polo no le gustaba de ir por allí por afirmar que existía un fantasma. Una propiedad de 17.000 hectáreas ubicada entre las localidades de El Viso del Marqués y Santa Cruz de Mudela, en Ciudad Real, y en la que cazó abundantemente el rey Alfonso XIII en tiempos en los que formaba parte del importante patrimonio de los marqueses de Santa Cruz. En 1954 fue adquirida por el Estado, que la mantiene en arriendo (secano y ganadería extensiva) reservándose un notable castillo y un caserío en los que se alojan los ilustres cazadores. Por tanto ya no aparecerán por allí los Abelló, los March, los Botín y tantos otros cresos, ni tampoco esas “señoras rubias que tanto venían por aquí”, según afirma un ciudadano del municipio cuyo alcalde ya se ha quejado de la medida por lo que ello supone de merma de puestos de trabajo para los lugareños.

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