La seguridad pasa a ser una «exigencia» en la ley de caza de Galicia

Fuente: lavozdegalicia.es

Las transformaciones que experimentó el campo gallego en los últimos años, reflejadas en el abandono de los cultivos tradicionales y el paulatino aumento de la superficie a monte, han impulsado la puesta en práctica de una nueva ley de caza.

Según detalla la normativa que ha publicado la Xunta, estos cambios «mudaron dun modo substancial os compoñentes do territorio e, por tanto, as condicións dos hábitats que, derivaron no incremento dalgunhas especies en detrimento de outras». En una comunidad donde el 80% de la superficie está considerada terreno cinegético, el Gobierno gallego entiende que la práctica de la caza trasciende el ámbito deportivo y gana peso «na súa función ambiental e social».

La orden de la Xunta que recoge las directrices de la nueva ley de caza -publicada el pasado 8 de enero en el Diario Oficial de Galicia- asume la importancia de esta actividad para el «equilibrio ecolóxico» y también su interés con vistas al desarrollo económico de las zonas en las que se practica. No solo por los recursos que genera, sino también por que se desarrolla en un medio marcado por el despoblamiento y la ausencia de alternativas productivas. Los cambios registrados en el medio motivan un creciente protagonismo de la caza mayor, a la que presta una especial atención la nueva normativa.

Más responsable

Aunque modificada parcialmente en los años 2006 y 2011, la anterior ley del año 1997, ya no podría hacer frente -reconoce la Xunta- «ao conxunto de problemas que orixina a caza na actualidade». La nueva ley aboga por el ejercicio de una caza «máis responsable, máis sustentable e máis ética», y pone especial empeño en que se practique «en condicións de máxima seguridade para as persoas e os bens». «As boas prácticas, que aseguren unha caza sen sobresaltos, pasan de ser unha simple recomendación a converterse nunha esixencia formal da lei», subraya el texto.

También adquiere una «significación especial», por otro lado, la problemática que causan especies cinegéticas como corzos o jabalíes «non só no ámbito agrario senón tamén no da circulación viaria». Con este objetivo, se crea un fondo de corresponsabilidad para establecer un «reparto solidario» de los costes derivados de los perjuicios de la caza, cuya distribución que de momento no se precisa con detalle. La administración ayudará a hacerles frente, pero son los tecores -denominación que reciben actualmente los antiguos cotos de caza- los que mantienen la responsabilidad de los daños en su condición de titulares de los derechos cinegéticos.

Las asociaciones de cazadores acogieron, en líneas generales, de modo satisfactorio el nuevo documento, una vez que la Xunta accedió a realizar una importante revisión del borrador que les presentó en un primer momento. Desde las sociedades cinegéticas se valora especialmente el reconocimiento de la importancia de esta práctica a todos los niveles, aunque echan en falta una mayor concreción del «reparto solidario» al que se alude en el nuevo fondo de corresponsabilidad de los daños por la caza.

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