Un agravio comparativo con la normativa de las regiones vecinas

Fuente: lne.es

El coto de Laviana tenía 550 cazadores y ha perdido el 20 por ciento en tres años. De veinte cuadrillas y dos en lista de espera ha pasado a quince. Andrés Álvarez utiliza el ejemplo que tiene en casa para retratar el retroceso de la actividad. En total, el declive de licencias en la región se acerca a las 3.000 en un año. A eso se añaden, alerta Fadovisa, trabas administrativas que dibujan un agravio comparativo entre Asturias y sus regiones vecinas y redundan en una pérdida de clientela y una disolución del uso potencial de la caza como recurso turístico.

Fernando González, secretario de la fundación, pone como ejemplo la certeza de que “nosotros podemos ir a cazar a León, pero los leoneses no pueden venir aquí, porque el Principado no reconoce la licencia de León”. Otro: “El permiso cuesta en Galicia setenta u ochenta euros; al otro lado del Eo, trescientos. El resultado es que muchos asturianos se van a cazar a Galicia”.

Por eso en la fundación no verían con malos ojos la opción de una licencia única. “No podemos ser una isla”, apunta Andrés Álvarez. Pero la lista de las reivindicaciones de las sociedades de cazadores es extensa y abarca el patrón de gestión prácticamente en su integridad. Álvarez alude también al modelo de valoración de los daños de la fauna salvaje, que, según su versión, se rige “por un baremo de 2007 y tasa en algunos casos cinco veces por encima de lo que vale en realidad y fomenta la picaresca”.

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