Aparecen bolsas con veneno para los topillos en varios términos municipales de Castilla y León

Fuente: marca.com/blogs/cuaderno-caza

La amenaza de la muerte indiscriminada de animales, como ya sucediera en 2007, vuelve a cernirse sobre los campos de Castilla y León ante la aparición de venenos en varios términos municipales de la comarca abulense de La Moraña, así como algunos limítrofes de las provincias de Salamanca y Valladolid, Estos lugares, según ha podido constatar Cuaderno de Caza han aparecido, hace al menos tres semanas “sembrados indiscriminadamente”  con bolsas con veneno para los topillos, un veneno repartido en bolsas de plástico en cuyo contenido hay una cantidad cercana a los 40 gramos de cereal tratado con clorofacinona, un raticida empleado en 2007 para combatir la plaga de topillos que sufrió esta comunidad.

 

Los recipientes plásticos llevan varios días al aire libre en cunetas y, sobre todo, en parcelas sembradas de colza, y varias de ellas ya han sido mordidas y abiertas, presumiblemente, por el roedor campestre.

A pesar de que la Junta de Castilla y León, a través de la Consejería de Agricultura, no ha dado ninguna orden para que se puedan emplear estos venenos, algunos agricultores de estas comarcas, previsiblemente y por su cuenta y riesgo, han ido depositando, casi a voleo, infinidad de bolsas con veneno con rodenticida para combatir al roedor, una  práctica que, a día de hoy, “está absolutamente prohibida y que será perseguida con todas sus consecuencias”, tal y como manifestó el director general de Agricultura, Jesús Gómez, en el programa radiofónico de caza, pesca  y naturaleza, A Tenazón, de Radio Marca.

Se da la circunstancia de que en algunos casos, y a menos de cien metros de donde están las bolsas, posiblemente lanzadas desde algún vehículo en marcha, se asientan varios bandos de avutardas, una especie protegida desde el siglo pasado en la Comunidad de Castilla y León.

A pesar de que el Director General manifestó que “todavía es pronto para calificar la existencia de topillos como una plaga, ya que estamos evaluando las poblaciones existentes”, algunos agricultores de estas comarcas han utilizado esta ponzoña en sus parcelas con el fin de evitar la propagación del topillo campestre.

“La Junta de Castilla y León, hasta el momento, está empleando para combatir la propagación del topillo campestre los métodos que establece el Real Decreto del 28 de marzo de 2008, ya que existe un programa nacional de control de plagas en las que se emplean distintos prácticas, entre otras el uso maquinaria pesada, y algunos otros  métodos biológicos, pero desde la Consejería no se ha dado orden alguna para echar ni un solo gramo de veneno en los campos de la comunidad.  Se está trabajando con distintas alternativas al uso del veneno, pero nunca se ha autorizado a nadie a emplearlo”, señaló el Director General que, sin embargo, apuntó: “Hemos recibido alguna denuncia al respecto y pedimos, tanto al Seprona, como a los cazadores, o a cualquier persona que vea a este tipo de venenos esparcido por el campo, que se ponga en contacto con nosotros, puesto que pensamos hacer caer todo el peso de la Ley en quieres ser los responsables de haber realizado estas prácticas a día de hoy, prohibidas.

En este sentido el dirigente político destacó que “no se puede criminalizar a los agricultores porque alguno haya ido sembrando venenos por su cuenta y riesgo. La mayoría de agricultores están a la espera de recibir, a través de las Juntas Agropecuarias Locales, las órdenes que se impartirán desde la Consejería al respecto.

Colaboración con los cazadores

“Así mismo quiero destacar –prosiguió el Director General–,  que a la Federación de Caza de Castilla y León también se le ha citado y ya hemos establecido una fecha para mantener un encuentro con ellos para ver si llegamos algún tipo de acuerdo o colaboración ante un hipotético control masivo del roedor con rodenticidas”, reunión que ya se produjo la semana pasada en Valladolid y de la que no han trascendido, al menos de forma oficial, los temas que se trataron.

A la pregunta sobre si se cerrarían los cotos de caza donde pudieran aparecer animales muertos por haber ingerido los venenos esparcidos irregularmente y sin autorización, el Director General de Agricultura aseguró que “de ninguna manera se podrían cerrar estos acotados.Trataremos de encontrar a los responsables de esparcir los venenos, ya que la única fórmula contemplada por la legalidad para distribuir veneno sería, siempre, la de introducir las bolsas con los venenos en las huras de los topillos, tal y como estipula normativa europea, y nunca como se ha empezado a realizar en algunos lugares de la comunidad  y además sin ninguna autorización”.

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