Una invasión de conejos por causa de la sequía arrasa árboles y cultivos

Los conejos son animales adorables excepto por el hecho de que se reproducen con mucha facilidad y consiguen plagar los campos muy rápido, causando numerosos problemas para los agricultores. Es lo que está ocurriendo en la mayoría de cultivos del campo de Molina, donde han arrasado hortalizas, sandías, árboles frutales… “Tenemos veinte higueras que también han sido pasto de los conejos y eso nunca había pasado”, indica sorprendido Pedro Gomariz, presidente de Coag en Molina y miembro de la junta regional de la citada organización agraria.

Las pérdidas de este año están alcanzando dimensiones sin precedentes por diversos motivos, según los agricultores molinenses. Todavía no se pueden cuantificar porque el problema persiste, pero los propietarios de fincas admiten que está afectando más que otras veces. Algunos han perdido miles de kilos de sandías, brócoli, frutales… “Ahora mismo es incalculable la cuantía, ni siquiera el número de agricultores, pero nos afecta a casi todos en el campo de Molina”, señala con resignación Gomariz.

Lo que está haciendo que este año sea especialmente delicado es la ola de calor y la escasez de agua que empuja a los conejos a salir en búsqueda de comida y agua a los cultivos que tienen instalado el riego por goteo. “Mientras ha habido hierba, no ha habido problemas, pero al quedar todo seco acuden a los árboles y a todos los cultivos”, indica Gomariz, quien estima que la plaga comenzó a surtir mayores efectos negativos desde hace dos semanas. Los conejos destrozan las instalaciones, se comen las plantas secas y, además, pueden causar infecciones a los agricultores que entran en contacto con ellos, ya que son animales que llevan consigo innumerables enfermedades. En realidad, es un problema que los agricultores sufren casi todo el año, pero es ahora cuando se multiplican las camadas y aparecen centenares en pocos metros cuadrados. Aunque los agricultores protegen sus cultivos y árboles con mallas, resulta complicado disuadir a los hambrientos roedores que acechan sus fincas.

Las pérdidas económicas derivadas de esta plaga son muy elevadas y hacen menguar la producción a los agricultores, que cada vez ven más complicado sacar adelante su trabajo. Gomariz apunta que en la zona de Campotéjar, donde él tiene sus cultivos, han arrasado con todo tipo de producciones y, en su caso, han acabado con las ramas de veinte limoneros que no se recuperarán hasta dentro de dos años.

Por este motivo, reclaman a la Dirección General de Medio Ambiente que ponga medios para exterminar estas plagas que tanto daño hacen a su sector. El representante de Coag en la zona ha indicado que ya le han comunicado que, en breves fechas, tendrán permiso para acabar con los conejos y así zanjar el problema, bien sea con escopetas de caza o con hurones.

El problema es que el procedimiento requiere su tiempo. La Unidad Orgánica Responsable establece que para la concesión de las autorizaciones para la captura o caza de diversas especies cinegéticas (además del conejo, son la paloma bravía, tórtola turca, estornino negro, estornino pinto, zorzales, gaviota patiamarilla, liebre ibérica, perros salvajes, jabalí, arrui, muflón, ciervo y gamo) por daños agrícolas hay que cumplir unos requisitos previos.

La solicitud de autorización se realizará compareciendo en las oficinas comarcales de agentes medioambientales para la cumplimentación personal de los datos. Posteriormente, un agente verificará los daños e instará al interesado a realizar el pago de la tasa en las oficinas corporativas de Atención al Ciudadano ubicadas en los distintos municipios de la Región. Posteriormente, habrá que entregar el resguardo acreditativo del pago de la tasa al agente, que le entregará la autorización correspondiente. Eso sí, el trabajo sucio no lo puede hacer cualquiera. Los propietarios de las fincas tendrán que buscar a cazadores con licencia en vigor para acabar con los animales, o bien contratar a huroneros para actuar en las madrigueras.

Hace años la presencia de depredadores controlaba la reproducción de los conejos y ponía límites a su población, pero con el descenso pronunciado de los primeros los conejos consiguen sobrevivir más tiempo y aumentar sus poblaciones en muy poco tiempo.

Fuente: www.laverdad.es

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